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Primero el reino de Dios

"Más buscad primeramente el reino de Dios y su justicia" (Mat. 6:33).
Anteriormente en este libro, comenté que había remodelado recientemente nuestra sala y comedor. No compartí todos los detalles. Permítanme comenzar diciendo que me gusta hacer yo mismo las cosas y, si no puedo hacer cierta reparación, no vacilo en pedir a mi hijo menos, que vive cerca, que me dé una mano.
Habíamos vivido en nuestra casa por 25 años, de modo que hacía falta mejorar algunas cosas. El plan era que mi hijo instalaría un piso imitación madera; ese piso que parece madera pero aguanta como el hierro. Luego pondríamos nuevos zócalos, y una capa nueva de pintura sería el toque final.
Para comenzar el proceso, sacamos la mesa del comedor y el armario de loza, y yo comencé a quitar los cuadros de las paredes. [De paso, el tipo de construcción en la zona es de un esqueleto de madera, y paneles de placas de madera terciada o similares a ambos lados. (Nota del autor)]. En el proceso, descubrí una serie de huellas carcomidas sobre la parte posterior de uno de los cuadros que acababa de retirar. Una inspección de la pared reveló una cantidad de agujeritos donde había estado colgado el cuadro. Ya lo adivinaron: termitas.
Inmediatamente llamé a la compañía exterminadora. (Vale la pena tener cerca una de esas compañías cuando vives en el Estado de Florida). Vinieron a la casa e inspeccionaron la pared. Afortunadamente, no encontraron actividad actual; la colonia debió haberse mudado a otro lugar, con mejores "pastos" ... o cuadros más sabrosos. El exterminador hizo algunas pequeñas perforaciones a lo largo del zócalo y bombeó veneno en el espacio interior de las paredes, por si acaso. Fin del problema.
Tal vez estoy dando una vuelta grande, pero el punto es que, cuando descubrimos el daño hecho por las termitas, el resto de nuestros planes se paralizó totalmente. Cuando descubrimos que las termitas están en las paredes, no cubrimos las paredes con otra capa de pintura. Espero que ya hayan notado la similitud que hay entre las acciones que tomamos cuando encontramos el daño hecho por las termitas y el título de este capítulo, que es el último de este libro.
¿Ha realizado alguna vez una presentación a un grupo de adolescentes? ¡Qué experiencia maravillosa y desafiante! Hace unos pocos años, estaba dirigiendo una semana de oración en una iglesia, y me invitaron a hablar a los jóvenes de una escuela secundaria local durante la hora de Cultura General. Hablar a adolescentes es un verdadero desafío. Me pregunté de qué podría hablarles, que despertara su interés. No siempre es fácil mantener la atención de estos jovencitos cuando se habla de cosas espirituales.
Tuve una idea que me pareció que podría ser apropiada; así que, cuando me levanté para hablar, anuncié que les iba a dictar tres breves seminarios. Ya que la gente de negocios gasta grandes sumas de dinero para asistir a seminarios en que aprenden a ganar más dinero, yo les daría un seminario gratuito acerca de cómo perder dinero. Nunca habían oído hablar de esto, de modo que obtuve de inmediato su atención. Tal vez usted esté interesado, también, en conocer algo de esto. Después de todo, nunca somos demasiado viejos para aprender cosas nuevas.
Comencé mi primer seminario señalando que una manera de perder dinero es descuidándolo. Tarde o temprano, la inflación erosionará su valor. Pon tu dinero bajo el colchón, y el año que viene valdrá menos. Una vez, tuve un billete sudamericano que había valido 37 mil dólares hacía solo siete años atrás, antes de que la moneda se devaluara. Sin embargo, cuando yo lo conseguí, valía solo tres centavos de dólar.
Otra manera de perder dinero es abandonarlo: el que lo encuentra lo guarda; y el que lo perdió, llora. Deje el dinero por allí, y pronto desaparecerá.
Una tercera manera de perder dinero es, sencillamente, malgastarlo. Fin del seminario número uno. todo el tiempo los adolescentes habían escuchado cuidadosamente.
Luego, anuncié mi segundo seminario gratuito sobre cómo perder a una amiga especial. De más está decir que todos se sentaron derechos para escuchar este seminario. Se puede perder a una amiga especial, les dije, de la misma manera en que pierdes el dinero: descuidarla, abandonarla o ser infiel a ella. Fin del seminario número dos.
A esta altura estaban conmigo, y parecían ansiosos de escuchar de qué trataba el tercer seminario. El último seminario, les dije, era cómo perder a Jesús como amigo. Por supuesto, enumeré las mismas maneras que para perder su dinero o su amiga especial: descuido, abandono, infidelidad... Fin del seminario tercero. La hora de Cultura General había terminado, y yo estaba satisfecho. La charla había sido buena.
Lo que realmente importa
El sábado siguiente, mientras caminaba por el vestíbulo de la iglesia, el director de la división de Jóvenes me preguntó si me molestaría hablar a los jóvenes otra vez. Cuando entré a la sala de la Escuela Sabática, les pregunté si me recordaban.
-Sí -me contestaron-, usted hablo en la reunión de Cultura General el lunes pasado. (Un punto para mí).
-¿Recuerdan de qué les hablé?
-Sí -respondieron-, nos habló de cómo perder dinero (Otro punto para mí).
-¿Cómo es eso? -pregunté.
-Uno lo descuida, lo abandona o lo desperdicia -respondieron (Ya van tres puntos para mí. Ya empezaba a pensar que debería haber estado en Ministerio Joven).
-¿Acerca de qué más hablé?
-Nos dijo cómo perder a una amiga especial (Cuatro puntos).
-¿Y cómo es eso?
-De la misma manera (Cinco puntos).
-¿De qué más hablé?
Silencio en la sala.
-¡Vamos! -les rogué-. Ese era el punto principal de mi charla.
El silencio continuó hasta que alguien dijo:
-No lo recordamos.
Nunca olvidaré mi experiencia de ese día en la división de jovencitos. Tal vez no aprendieron la lección, pero yo sí. Cuando les hablé acerca de perder dinero o a una amiga especial, recordaron todo. Pero, cuando hablé de Jesús, por algún motivo no recordaron nada. Lo que aprendí acerca de la naturaleza humana ese día es que las cosas que recordamos son aquellas importantes para nosotros; y demasiado a menudo estamos interesados en cualquier cosa o en todo, menos en las cosas que realmente importan.
Estudiar el fruto del Espíritu ha sido una experiencia que me cambió la vida. Es emocionante saber que no es lo que tengo (mi profesión, mis títulos universitarios, mi cuenta bancaria, mi ropa) sino lo que soy (mi carácter) lo que le importa a Jesús. Jesús en mi corazón significa el fruto del Espíritu en mi vida. Me he dado cuenta de que, para tener el fruto del Espíritu, tengo que poner primero las cosas primeras. Recibir el fruto del Espíritu no es como escribir un título en la computadora y luego teclear Enter. Hay pasos que debemos seguir. Estos pasos no se generan solos; más bien, son el resultado de responder al Espíritu. Como aprendimos en el capítulo del control propio, recibir el fruto del Espíritu es una elección que asumimos. "Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad" (Fil. 2:13). "Escogeos hoy a quién sirváis [...] pero yo y mi casa serviremos a Jehová" (Jos. 24:15).
El primer paso
A fin de recibir el fruto del Espíritu, primero debemos arrepentirnos. Juan el Bautista pidió a los que venían a él que se arrepintieran y se bautizaran. "En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado" (Mat. 3:1, 2).
Jesús comenzó su ministerio con el mismo llamado: "Comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado" (Mat. 4:17). A menudo hablamos de la necesidad de volver al Pentecostés. Volver al Pentecostés es arrepentirse. En el primero Pentecostés, Pedro exhortó a los observadores asombrados: "Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo" (Hech. 2:38).
La palabra arrepentirse no cae bien en el siglo XXI, porque implica responsabilidad. Existe una mentalidad que piensa que todo lo malo es falta de otra persona, generalmente los padres. La generación actual podría bien ser aquella a la que se refiere Proverbios: "Hay generación que maldice a su padre, y a su madre no bendice. Hay generación limpia en su propia opinión, si bien no se ha limpiado de su inmundicia" (Prov. 30:11, 12).
La generación de que se habla en Proverbios parece pensar que cualquier cosa y todas ellas, y cualquiera, menos ellos mismos, puede ser responsable por lo que han hecho y lo que están haciendo. Mientras no pueden caber dudas de que muchos provienen de familias con serias fallas, el llamado a arrepentirse implica que lo que la gente es hoy es lo que han escogido ser; porque había otras opciones.
El llamado al arrepentimiento es el llamado a un nuevo comienzo. El arrepentimiento es lo que usa la gracia para sanar las heridas que el pecado nos ha causado, ya sean pecados cometidos contra nosotros o pecados que hemos cometido. Una de las promesas más maravillosas en todas las Escrituras es la que dice: "Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad" (1 Juan 1:9).
Una vida nueva
Una vida que manifiesta el fruto del Espíritu es una vida nueva, y no puede haber vida nueva mientras la antigua permanezca. Recuerde el antiguo dicho de que no se puede hacer un monedero de seda de una oreja de cerdo. "¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios" (1 Cor. 6:10, 11).Eso es una advertencia fuerte, pero note el versículo que sigue. "Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios" (vers. 11; la cursiva fue añadida).
Una noche, durante el momento de testimonios en un culto de reavivamiento que estaba dirigiendo, un hombre se puso de pie y dijo: "Yo solía ser un alcohólico, pero Jesús me dio libertad". El testimonio de Pablo es cierto. "Tales erais algunos de vosotros".
Jesús le indicó a Nicodemo que debía nacer de nuevo (Juan 3:3). ¿Cómo se hace esto? Es, ciertamente, un milagro equiparable a la vida misma. Cuando nacimos de nuestras madres, comenzamos a vivir. Cuando Jesús habló de nacer de nuevo, quería decir que debíamos dejar atrás el pasado y comenzar una vida nueva. "Si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas" (2 Cor. 5:17).
Usted habrá leído esta historia antes. Se encuentra en Mateo 6:25 al 34. Los discípulos debieron haber expresando preocupaciones por la clase de cosas que nos preocupan hoy, porque Jesús les recomendó que no se preocuparan por cuándo vendría su próxima comida o si podrían comprar la ropa que necesitaban. Les recordó que Dios provee para las plantas y los animales que él creó. "Así que no se aflijan", afirmó Jesús, "vuestro Padre celestial sabe lo que necesitan".
El consejo de Jesús -realmente fue una orden- era que los discípulos no debían poner el énfasis en obtener comida o ropa. No es que esas cosas no tengan su importancia, pero es cuestión de poner primero las cosas primeras. Buscar el Reino de Dios y su justicia, y todo lo demás caerá en su lugar (Mat. 6:33).
Los discípulos podrían haberse preguntado entre sí: "¿Qué quiere significar cuando dice que debemos buscar primero el Reino de Dios? ¿Qué es el Reino de Dios?"
Romanos 14:17 responde esta pregunta. Dice: "El reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo".
Cuando leemos estos textos, nos damos cuenta de que tendemos a estar preocuparnos con exactamente lo que Jesús dijo que no debíamos preocuparnos. Lo que Jesús quería decir cuando habló de buscar primero el Reino de Dios es que lo más importante en nuestras vidas debería ser estar conectados con Jesús, que es la Vid. Entonces produciremos el fruto del Espíritu, evidencia de esa conexión.
Anteriormente, aprendimos que el fruto del Espíritu llega a ser más visible cuando los tiempos son más difíciles. Esto significa que cuando ponemos primero las cosas primeras, sabremos por experiencia el significado del texto que dice: "A los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados" (Rom. 8:28). Buscar primero el fruto del Espíritu, entonces, es una situación de ganar o ganar porque, no importa lo que nos suceda, seguiremos creciendo.
Se lo llama el fruto del Espíritu porque es el Espíritu Santo quien siembra las semillas del fruto en nuestros corazones. No podemos hacer que las semillas germinen, pero podemos estimular su crecimiento o matarlas. Tenemos que matar la planta intencionalmente, porque las plantas, en forma natural, procuran crecer. Esa es la forma en que Dios las hizo.
Hablando de estimular el crecimiento del fruto del Espíritu, siento que debo tocar un área importante, aunque sensible. Un libro sobre el cultivo de frutales sería injusto si no señalara algunas de las peores pestes que podrían destruir el fruto. Es probablemente bueno que haya reservado esto para el último capítulo. He encontrado que los programas de televisión que muchos cristianos miran alimentan exactamente lo opuesto a todo lo que el Espíritu Santo está tratando de hacer en nuestras vidas. No hay nada que afecte el crecimiento del fruto del Espíritu en nuestra vida como la televisión. Yo no creo que necesitemos escribir una disertación doctoral para documentar el efecto que tiene la televisión sobre nuestra cultura, nuestra iglesia, nuestros hogares y nuestras vidas espirituales personales.
Si nos saturamos con sexo simulado, mentiras, robos, asesinatos y todo lo demás, no destruirá del todo el fruto del Espíritu; dará como resultado el que lleguemos a ser "como metal que resuena, o címbalo que retiñe" (1 Cor. 13:1) o, dicho de otro modo, se tendrá "la apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella" (2 Tim. 3:5). El fruto del Espíritu no crecerá en un ambiente que es tan evidentemente contrario a los principios para los cuales ha sido dado.
No podemos tener ambas cosas
En uno de mis viajes de predicación, mi huésped me había llevado de regreso a mi habitación en el motel, para la noche. Yo no tenía nada que hacer durante una hora o dos, de modo que decidí mirar televisión. Miré un programa regular de un canal local. Cuando llegó la hora de ir a la cama, me arrodillé y comencé a orar.
Por supuesto, siempre pido llegar a ser más semejantes a Jesús. Esta vez, sin embargo, después de haber dicho esas palabras, me detuve donde estaba y decidí que mi oración no solo era ridícula, sino también insultante. Aquí estaba yo, orando a fin de que pudiera tener al Espíritu Santo en mi vida, cuando durante las últimas horas había estado mirando programas que eran inconsistentes con lo que le estaba pidiendo que Dios hiciera en mi vida. ¿Cómo podría Jesús contestar mi oración?
Me di cuenta esa noche de que no podía tener ambas cosas. ¿Qué haría con el texto que dice: "No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él" (1 Juan 2:15)? Y aún más al punto, era el texto: "¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios" (Sant. 4:4). Además, está lo que escribió Pablo: "Todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad" (Fil. 4:8).
Querido lector, si ponemos los programas de televisión que generalmente miramos junto al fruto del Espíritu, veremos que algo tendrá que irse. El texto: "No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?" (2 Cor. 6:14) no se refiere solo a con quién debemos casarnos. Esa observación tiene que ver con muchas áreas de nuestra vida.
Para enseñar la verdad eterna, Jesús contó historias de la vida real. Una de ellas es la parábola del sembrador (Mar. 4:3-20). en aquellos días, las semillas no eran sembradas en el terreno con grandes máquinas. Primero, se araba el suelo, y luego se esparcían las semillas, es decir, eran tiradas con la mano sobre el suelo. Entonces el área sembrada era rastrillada, de modo que la tierra cubriera las semillas. No es sorprendente que cuando se esparcían las semillas algunas cayeran en el camino, junto al campo. Algunas caían a los lados del campo, donde el suelo no se había preparado ni se había quitado las piedras. Algunas otras caían en lugares que no se habían plantado en años anteriores y se habían llenado de espinas. Pero, la mayor parte de la semilla caía en buena tierra, y de allí vendría la cosecha.
No pretendo ser agricultor, pero tengo unos cajones en mi patio de atrás donde cultivo cebollas, lechuga, repollos y otras verduras. Las cultivo en los meses de invierno, porque el verano es demasiado caluroso y húmedo para esas plantas. Las malezas son un problema en los cajones de cultivo, igual que en los lugares donde se cultivan flores y en los campos. Si ha cultivado flores y verduras, ¡habrá notado que las malezas crecen fácilmente y requieren muy poco cuidado!
Para cultivar bien el fruto del Espíritu, las malezas deben ser controladas continuamente. Como las espinas y los cardos, algunas malezas de la vida espiritual son fáciles de reconocer. Sin embargo, otras pueden ser como los dientes de león, que tienen flores amarillas hermosas y, no obstante, pueden arruinar un césped. Como las malezas, los cuidados de esta vida puede ahogar el fruto del Espíritu junto con cosas que nos impiden dar prioridad al Reino de Dios y su justicia.
Como cualquier jardín, la vida espiritual ofrece dos desafíos. Uno es luchar contra las malezas, y el otro es nutrir el fruto. Alimentamos el fruto del Espíritu mediante nuestra vida devocional; eso es lo que mantiene el fruto del Espíritu en buen estado. Por medio de la oración, nos comunicamos con Dios, y por medio de su Palabra, él se comunica con nosotros. Sin la vida devocional, el fruto del Espíritu llega a estancarse, y luego los cuidados de la vida, sencillamente, lo ahogan.
Un llamado al altar
Hemos llegado al final del capítulo, y de este libro. Concluiré con un llamado al altar. Por supuesto, no es un llamado al altar en una iglesia, pero usted querrá ir a un lugar donde pueda estar solo con Dios mientras lee los siguientes párrafos.
Lo invito, en primer término, a agradecer conmigo a Dios por su inestimable Don, Jesús. En los días antiguos, ir hacia el altar tenía relación con el arrepentimiento y nacer de nuevo. El arrepentimiento y el nuevo nacimiento no son cosas que hacemos una sola vez en la vida. Tenemos que experimentarlos cada día.
Mi apelación a usted es que examine su corazón, y vea si hay espinas y cardos que ahoguen lo que Jesús quiere hacer por usted. Mire en su vida, y asegúrese de que realmente ha nacido de nuevo; es decir, que no está llevando equipaje del pasado. El propósito del evangelio es darnos un nuevo comienzo. Y después de que haya examinado su condición, ¿no querrá unirse conmigo para pedir a Dios que envíe a su Espíritu Santo con el fin de recordarnos poner primero las primeras cosas y hacer crecer cada día, continuamente, el fruto del Espíritu en nuestras vidas?
Nuestro primer campo misionero es nuestro hogar y, desafortunadamente, es el lugar más difícil para ser cristiano. El enemigo está tratando de destruir nuestros hogares. Pero, cuando viene el diablo como una inundación, la promesa es que Dios levantará bandera contra él. Esa bandera es la vida perfecta de Jesús, que en nuestras vidas es el fruto del Espíritu.
El enemigo sigue tratando de dividir y traer confusión. El fruto del Espíritu en nuestras vidas apagará los fuegos de la discordia en nuestros hogares y en la iglesia. Es lo que somos -por medio del Espíritu Santo- lo que importa.
"Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno, os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo; al cual sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén" (Heb. 13:20, 21).

Addy Juarez

Nace el 27 de Julio de 1980. Criada en Monterrey Nuevo Leon Mexico. Desde muy pequena ella se ha dedicado a la musica, desde la edad de 5 anos se encuentra grabando y dando conciertos por toda la Republica Mexicana. A la edad de 7 años graba con el Grupo VAE, grupo del cual su padre es director y asi mismo dueno de una de las companias mas importantes de musica adventista en Mexico.
El ano de 1998 es donde ella logra mas exitos en su carrera. Graba 2 albums para niños, y es llamada por la compania Walt Disney para hacer el doblaje de la Pelicula "El Rey Leon 2" en el cual ella es el personaje de la leoncita Kiara, siento este el personaje principal de la pelicula.Teniendo tan poco espacio en su calendario lleno de conciertos y presentaciones, graba una serie de Videoclips titulada "Tienen Que Saber" al lado del mundialmente famoso Armando Miranda, siendo este DVD el que la da a conocer por toda America Latina, Estados Unidos, Europa y parte de Asia y Africa.
En el ano 2000 graba un concierto acompanado por la Orquesta Sinfonica de Nuevo Leon junto con el Grupo VAE, Armando Miranda y Javier Rosales, asi mismo sale su primera produccion juvenil titulada "Cerca de Ti", siendo esta un exito que rebasa las expectativas de su publico . En el ano 2003 saca su segundo album de corte juvenil titulado "Toque Celestial" En el 2006 saca su tercer album titulado "...Quien Soy Yo?" mismo que le brinda una nueva experiencia ya que es el primer disco que lo hace por su cuenta y con un equipo sumamente profesional. Este disco tiene temas tan inspiradores. Los titulos mas sobresalientes son: Libre, No Esclava, ...Quien Soy Yo?, Por Ti Jesus, Memorias y Renueva contando con la  participacion de Forgiven.

Addy a pesar de tener tantos logros en su vida dice: "Para mi lo mas importante y hermoso en la vida es Alabar y Glorificar el Nombre De Dios, lo que tengo y lo que soy es solo por El, si no fuera asi mi vida y mi ministerio no tendria razon de ser, seria vacio..." Addy Juarez es una chica sencilla, carismatica y con un gran deseo de Alabar a Dios.

Su voz privilegiada llega y toca las cuerdas mas sencibles y ocultas del corazon humano e implanta la semilla del amor de Dios por medio del Espiritu Santo. 



Felipe Garibo, Jesus mi esperanza

Cantautor Mexicano, nace en la ciudad de Mexico, Acapulco Guerrero, en 1998 baja a las aguas del bautismo. Como ya hemos visto cuenta con ocho producciones, musica y letra innovadora netamente adventista,  de las ocho producciones aqui se escuchan Cristo Vive , Ven Espiritu Santo y La segunda venida con canciones hermoas como Renacer, el Loco, Cristo vive, la discografia de esta oportunidad se llama Jesus mi  esperanza con canciones ineditas las cuales tiene un mensaje especial como la cancion Solo hay dos caminos donde presenta que solo elegimos entre dos persona Jesus o Satanas no hay lugar para medios. La cancion El Amor muestra lo que realmente es el amor, sin lugar a dudas Felipe Garibo es un hombre dirigido por Dios cada cancion representa un llamado a la Iglesia y al mundo
Para ponerce en contacto directo, por favor marque a los siguientes Números:
Pagina web: http://felipegaribo.net/
Hogar: 1-(949) 646-0831
Móvil: 1-(949) 285-5386
Correo Electronico: garibo&@yahoo.com.mx

Lista de Canciones Disco: Jesus mi una esperanza.
  1. El Amor
  2. Hoy puede ser el día
  3. Juventud Cristiana
  4. Nada ni nadie
  5. Solo hay dos caminos
  6. Y llegaste Tú
  7. ¿Donde esta la Iglesia?






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La verdadera verdad

"Más buscad primeramente el reino de Dios y su justicia" (Mat. 6:33).
Anteriormente en este libro, comenté que había remodelado recientemente nuestra sala y comedor. No compartí todos los detalles. Permítanme comenzar diciendo que me gusta hacer yo mismo las cosas y, si no puedo hacer cierta reparación, no vacilo en pedir a mi hijo menos, que vive cerca, que me dé una mano.
Habíamos vivido en nuestra casa por 25 años, de modo que hacía falta mejorar algunas cosas. El plan era que mi hijo instalaría un piso imitación madera; ese piso que parece madera pero aguanta como el hierro. Luego pondríamos nuevos zócalos, y una capa nueva de pintura sería el toque final.
Para comenzar el proceso, sacamos la mesa del comedor y el armario de loza, y yo comencé a quitar los cuadros de las paredes. [De paso, el tipo de construcción en la zona es de un esqueleto de madera, y paneles de placas de madera terciada o similares a ambos lados. (Nota del autor)]. En el proceso, descubrí una serie de huellas carcomidas sobre la parte posterior de uno de los cuadros que acababa de retirar. Una inspección de la pared reveló una cantidad de agujeritos donde había estado colgado el cuadro. Ya lo adivinaron: termitas.
Inmediatamente llamé a la compañía exterminadora. (Vale la pena tener cerca una de esas compañías cuando vives en el Estado de Florida). Vinieron a la casa e inspeccionaron la pared. Afortunadamente, no encontraron actividad actual; la colonia debió haberse mudado a otro lugar, con mejores "pastos" ... o cuadros más sabrosos. El exterminador hizo algunas pequeñas perforaciones a lo largo del zócalo y bombeó veneno en el espacio interior de las paredes, por si acaso. Fin del problema.
Tal vez estoy dando una vuelta grande, pero el punto es que, cuando descubrimos el daño hecho por las termitas, el resto de nuestros planes se paralizó totalmente. Cuando descubrimos que las termitas están en las paredes, no cubrimos las paredes con otra capa de pintura. Espero que ya hayan notado la similitud que hay entre las acciones que tomamos cuando encontramos el daño hecho por las termitas y el título de este capítulo, que es el último de este libro.
¿Ha realizado alguna vez una presentación a un grupo de adolescentes? ¡Qué experiencia maravillosa y desafiante! Hace unos pocos años, estaba dirigiendo una semana de oración en una iglesia, y me invitaron a hablar a los jóvenes de una escuela secundaria local durante la hora de Cultura General. Hablar a adolescentes es un verdadero desafío. Me pregunté de qué podría hablarles, que despertara su interés. No siempre es fácil mantener la atención de estos jovencitos cuando se habla de cosas espirituales.
Tuve una idea que me pareció que podría ser apropiada; así que, cuando me levanté para hablar, anuncié que les iba a dictar tres breves seminarios. Ya que la gente de negocios gasta grandes sumas de dinero para asistir a seminarios en que aprenden a ganar más dinero, yo les daría un seminario gratuito acerca de cómo perder dinero. Nunca habían oído hablar de esto, de modo que obtuve de inmediato su atención. Tal vez usted esté interesado, también, en conocer algo de esto. Después de todo, nunca somos demasiado viejos para aprender cosas nuevas.
Comencé mi primer seminario señalando que una manera de perder dinero es descuidándolo. Tarde o temprano, la inflación erosionará su valor. Pon tu dinero bajo el colchón, y el año que viene valdrá menos. Una vez, tuve un billete sudamericano que había valido 37 mil dólares hacía solo siete años atrás, antes de que la moneda se devaluara. Sin embargo, cuando yo lo conseguí, valía solo tres centavos de dólar.
Otra manera de perder dinero es abandonarlo: el que lo encuentra lo guarda; y el que lo perdió, llora. Deje el dinero por allí, y pronto desaparecerá.
Una tercera manera de perder dinero es, sencillamente, malgastarlo. Fin del seminario número uno. todo el tiempo los adolescentes habían escuchado cuidadosamente.
Luego, anuncié mi segundo seminario gratuito sobre cómo perder a una amiga especial. De más está decir que todos se sentaron derechos para escuchar este seminario. Se puede perder a una amiga especial, les dije, de la misma manera en que pierdes el dinero: descuidarla, abandonarla o ser infiel a ella. Fin del seminario número dos.
A esta altura estaban conmigo, y parecían ansiosos de escuchar de qué trataba el tercer seminario. El último seminario, les dije, era cómo perder a Jesús como amigo. Por supuesto, enumeré las mismas maneras que para perder su dinero o su amiga especial: descuido, abandono, infidelidad... Fin del seminario tercero. La hora de Cultura General había terminado, y yo estaba satisfecho. La charla había sido buena.
Lo que realmente importa
El sábado siguiente, mientras caminaba por el vestíbulo de la iglesia, el director de la división de Jóvenes me preguntó si me molestaría hablar a los jóvenes otra vez. Cuando entré a la sala de la Escuela Sabática, les pregunté si me recordaban.
-Sí -me contestaron-, usted hablo en la reunión de Cultura General el lunes pasado. (Un punto para mí).
-¿Recuerdan de qué les hablé?
-Sí -respondieron-, nos habló de cómo perder dinero (Otro punto para mí).
-¿Cómo es eso? -pregunté.
-Uno lo descuida, lo abandona o lo desperdicia -respondieron (Ya van tres puntos para mí. Ya empezaba a pensar que debería haber estado en Ministerio Joven).
-¿Acerca de qué más hablé?
-Nos dijo cómo perder a una amiga especial (Cuatro puntos).
-¿Y cómo es eso?
-De la misma manera (Cinco puntos).
-¿De qué más hablé?
Silencio en la sala.
-¡Vamos! -les rogué-. Ese era el punto principal de mi charla.
El silencio continuó hasta que alguien dijo:
-No lo recordamos.
Nunca olvidaré mi experiencia de ese día en la división de jovencitos. Tal vez no aprendieron la lección, pero yo sí. Cuando les hablé acerca de perder dinero o a una amiga especial, recordaron todo. Pero, cuando hablé de Jesús, por algún motivo no recordaron nada. Lo que aprendí acerca de la naturaleza humana ese día es que las cosas que recordamos son aquellas importantes para nosotros; y demasiado a menudo estamos interesados en cualquier cosa o en todo, menos en las cosas que realmente importan.
Estudiar el fruto del Espíritu ha sido una experiencia que me cambió la vida. Es emocionante saber que no es lo que tengo (mi profesión, mis títulos universitarios, mi cuenta bancaria, mi ropa) sino lo que soy (mi carácter) lo que le importa a Jesús. Jesús en mi corazón significa el fruto del Espíritu en mi vida. Me he dado cuenta de que, para tener el fruto del Espíritu, tengo que poner primero las cosas primeras. Recibir el fruto del Espíritu no es como escribir un título en la computadora y luego teclear Enter. Hay pasos que debemos seguir. Estos pasos no se generan solos; más bien, son el resultado de responder al Espíritu. Como aprendimos en el capítulo del control propio, recibir el fruto del Espíritu es una elección que asumimos. "Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad" (Fil. 2:13). "Escogeos hoy a quién sirváis [...] pero yo y mi casa serviremos a Jehová" (Jos. 24:15).
El primer paso
A fin de recibir el fruto del Espíritu, primero debemos arrepentirnos. Juan el Bautista pidió a los que venían a él que se arrepintieran y se bautizaran. "En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado" (Mat. 3:1, 2).
Jesús comenzó su ministerio con el mismo llamado: "Comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado" (Mat. 4:17). A menudo hablamos de la necesidad de volver al Pentecostés. Volver al Pentecostés es arrepentirse. En el primero Pentecostés, Pedro exhortó a los observadores asombrados: "Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo" (Hech. 2:38).
La palabra arrepentirse no cae bien en el siglo XXI, porque implica responsabilidad. Existe una mentalidad que piensa que todo lo malo es falta de otra persona, generalmente los padres. La generación actual podría bien ser aquella a la que se refiere Proverbios: "Hay generación que maldice a su padre, y a su madre no bendice. Hay generación limpia en su propia opinión, si bien no se ha limpiado de su inmundicia" (Prov. 30:11, 12).
La generación de que se habla en Proverbios parece pensar que cualquier cosa y todas ellas, y cualquiera, menos ellos mismos, puede ser responsable por lo que han hecho y lo que están haciendo. Mientras no pueden caber dudas de que muchos provienen de familias con serias fallas, el llamado a arrepentirse implica que lo que la gente es hoy es lo que han escogido ser; porque había otras opciones.
El llamado al arrepentimiento es el llamado a un nuevo comienzo. El arrepentimiento es lo que usa la gracia para sanar las heridas que el pecado nos ha causado, ya sean pecados cometidos contra nosotros o pecados que hemos cometido. Una de las promesas más maravillosas en todas las Escrituras es la que dice: "Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad" (1 Juan 1:9).
Una vida nueva
Una vida que manifiesta el fruto del Espíritu es una vida nueva, y no puede haber vida nueva mientras la antigua permanezca. Recuerde el antiguo dicho de que no se puede hacer un monedero de seda de una oreja de cerdo. "¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios" (1 Cor. 6:10, 11).Eso es una advertencia fuerte, pero note el versículo que sigue. "Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios" (vers. 11; la cursiva fue añadida).
Una noche, durante el momento de testimonios en un culto de reavivamiento que estaba dirigiendo, un hombre se puso de pie y dijo: "Yo solía ser un alcohólico, pero Jesús me dio libertad". El testimonio de Pablo es cierto. "Tales erais algunos de vosotros".
Jesús le indicó a Nicodemo que debía nacer de nuevo (Juan 3:3). ¿Cómo se hace esto? Es, ciertamente, un milagro equiparable a la vida misma. Cuando nacimos de nuestras madres, comenzamos a vivir. Cuando Jesús habló de nacer de nuevo, quería decir que debíamos dejar atrás el pasado y comenzar una vida nueva. "Si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas" (2 Cor. 5:17).
Usted habrá leído esta historia antes. Se encuentra en Mateo 6:25 al 34. Los discípulos debieron haber expresando preocupaciones por la clase de cosas que nos preocupan hoy, porque Jesús les recomendó que no se preocuparan por cuándo vendría su próxima comida o si podrían comprar la ropa que necesitaban. Les recordó que Dios provee para las plantas y los animales que él creó. "Así que no se aflijan", afirmó Jesús, "vuestro Padre celestial sabe lo que necesitan".
El consejo de Jesús -realmente fue una orden- era que los discípulos no debían poner el énfasis en obtener comida o ropa. No es que esas cosas no tengan su importancia, pero es cuestión de poner primero las cosas primeras. Buscar el Reino de Dios y su justicia, y todo lo demás caerá en su lugar (Mat. 6:33).
Los discípulos podrían haberse preguntado entre sí: "¿Qué quiere significar cuando dice que debemos buscar primero el Reino de Dios? ¿Qué es el Reino de Dios?"
Romanos 14:17 responde esta pregunta. Dice: "El reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo".
Cuando leemos estos textos, nos damos cuenta de que tendemos a estar preocuparnos con exactamente lo que Jesús dijo que no debíamos preocuparnos. Lo que Jesús quería decir cuando habló de buscar primero el Reino de Dios es que lo más importante en nuestras vidas debería ser estar conectados con Jesús, que es la Vid. Entonces produciremos el fruto del Espíritu, evidencia de esa conexión.
Anteriormente, aprendimos que el fruto del Espíritu llega a ser más visible cuando los tiempos son más difíciles. Esto significa que cuando ponemos primero las cosas primeras, sabremos por experiencia el significado del texto que dice: "A los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados" (Rom. 8:28). Buscar primero el fruto del Espíritu, entonces, es una situación de ganar o ganar porque, no importa lo que nos suceda, seguiremos creciendo.
Se lo llama el fruto del Espíritu porque es el Espíritu Santo quien siembra las semillas del fruto en nuestros corazones. No podemos hacer que las semillas germinen, pero podemos estimular su crecimiento o matarlas. Tenemos que matar la planta intencionalmente, porque las plantas, en forma natural, procuran crecer. Esa es la forma en que Dios las hizo.
Hablando de estimular el crecimiento del fruto del Espíritu, siento que debo tocar un área importante, aunque sensible. Un libro sobre el cultivo de frutales sería injusto si no señalara algunas de las peores pestes que podrían destruir el fruto. Es probablemente bueno que haya reservado esto para el último capítulo. He encontrado que los programas de televisión que muchos cristianos miran alimentan exactamente lo opuesto a todo lo que el Espíritu Santo está tratando de hacer en nuestras vidas. No hay nada que afecte el crecimiento del fruto del Espíritu en nuestra vida como la televisión. Yo no creo que necesitemos escribir una disertación doctoral para documentar el efecto que tiene la televisión sobre nuestra cultura, nuestra iglesia, nuestros hogares y nuestras vidas espirituales personales.
Si nos saturamos con sexo simulado, mentiras, robos, asesinatos y todo lo demás, no destruirá del todo el fruto del Espíritu; dará como resultado el que lleguemos a ser "como metal que resuena, o címbalo que retiñe" (1 Cor. 13:1) o, dicho de otro modo, se tendrá "la apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella" (2 Tim. 3:5). El fruto del Espíritu no crecerá en un ambiente que es tan evidentemente contrario a los principios para los cuales ha sido dado.
No podemos tener ambas cosas
En uno de mis viajes de predicación, mi huésped me había llevado de regreso a mi habitación en el motel, para la noche. Yo no tenía nada que hacer durante una hora o dos, de modo que decidí mirar televisión. Miré un programa regular de un canal local. Cuando llegó la hora de ir a la cama, me arrodillé y comencé a orar.
Por supuesto, siempre pido llegar a ser más semejantes a Jesús. Esta vez, sin embargo, después de haber dicho esas palabras, me detuve donde estaba y decidí que mi oración no solo era ridícula, sino también insultante. Aquí estaba yo, orando a fin de que pudiera tener al Espíritu Santo en mi vida, cuando durante las últimas horas había estado mirando programas que eran inconsistentes con lo que le estaba pidiendo que Dios hiciera en mi vida. ¿Cómo podría Jesús contestar mi oración?
Me di cuenta esa noche de que no podía tener ambas cosas. ¿Qué haría con el texto que dice: "No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él" (1 Juan 2:15)? Y aún más al punto, era el texto: "¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios" (Sant. 4:4). Además, está lo que escribió Pablo: "Todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad" (Fil. 4:8).
Querido lector, si ponemos los programas de televisión que generalmente miramos junto al fruto del Espíritu, veremos que algo tendrá que irse. El texto: "No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?" (2 Cor. 6:14) no se refiere solo a con quién debemos casarnos. Esa observación tiene que ver con muchas áreas de nuestra vida.
Para enseñar la verdad eterna, Jesús contó historias de la vida real. Una de ellas es la parábola del sembrador (Mar. 4:3-20). en aquellos días, las semillas no eran sembradas en el terreno con grandes máquinas. Primero, se araba el suelo, y luego se esparcían las semillas, es decir, eran tiradas con la mano sobre el suelo. Entonces el área sembrada era rastrillada, de modo que la tierra cubriera las semillas. No es sorprendente que cuando se esparcían las semillas algunas cayeran en el camino, junto al campo. Algunas caían a los lados del campo, donde el suelo no se había preparado ni se había quitado las piedras. Algunas otras caían en lugares que no se habían plantado en años anteriores y se habían llenado de espinas. Pero, la mayor parte de la semilla caía en buena tierra, y de allí vendría la cosecha.
No pretendo ser agricultor, pero tengo unos cajones en mi patio de atrás donde cultivo cebollas, lechuga, repollos y otras verduras. Las cultivo en los meses de invierno, porque el verano es demasiado caluroso y húmedo para esas plantas. Las malezas son un problema en los cajones de cultivo, igual que en los lugares donde se cultivan flores y en los campos. Si ha cultivado flores y verduras, ¡habrá notado que las malezas crecen fácilmente y requieren muy poco cuidado!
Para cultivar bien el fruto del Espíritu, las malezas deben ser controladas continuamente. Como las espinas y los cardos, algunas malezas de la vida espiritual son fáciles de reconocer. Sin embargo, otras pueden ser como los dientes de león, que tienen flores amarillas hermosas y, no obstante, pueden arruinar un césped. Como las malezas, los cuidados de esta vida puede ahogar el fruto del Espíritu junto con cosas que nos impiden dar prioridad al Reino de Dios y su justicia.
Como cualquier jardín, la vida espiritual ofrece dos desafíos. Uno es luchar contra las malezas, y el otro es nutrir el fruto. Alimentamos el fruto del Espíritu mediante nuestra vida devocional; eso es lo que mantiene el fruto del Espíritu en buen estado. Por medio de la oración, nos comunicamos con Dios, y por medio de su Palabra, él se comunica con nosotros. Sin la vida devocional, el fruto del Espíritu llega a estancarse, y luego los cuidados de la vida, sencillamente, lo ahogan.
Un llamado al altar
Hemos llegado al final del capítulo, y de este libro. Concluiré con un llamado al altar. Por supuesto, no es un llamado al altar en una iglesia, pero usted querrá ir a un lugar donde pueda estar solo con Dios mientras lee los siguientes párrafos.
Lo invito, en primer término, a agradecer conmigo a Dios por su inestimable Don, Jesús. En los días antiguos, ir hacia el altar tenía relación con el arrepentimiento y nacer de nuevo. El arrepentimiento y el nuevo nacimiento no son cosas que hacemos una sola vez en la vida. Tenemos que experimentarlos cada día.
Mi apelación a usted es que examine su corazón, y vea si hay espinas y cardos que ahoguen lo que Jesús quiere hacer por usted. Mire en su vida, y asegúrese de que realmente ha nacido de nuevo; es decir, que no está llevando equipaje del pasado. El propósito del evangelio es darnos un nuevo comienzo. Y después de que haya examinado su condición, ¿no querrá unirse conmigo para pedir a Dios que envíe a su Espíritu Santo con el fin de recordarnos poner primero las primeras cosas y hacer crecer cada día, continuamente, el fruto del Espíritu en nuestras vidas?
Nuestro primer campo misionero es nuestro hogar y, desafortunadamente, es el lugar más difícil para ser cristiano. El enemigo está tratando de destruir nuestros hogares. Pero, cuando viene el diablo como una inundación, la promesa es que Dios levantará bandera contra él. Esa bandera es la vida perfecta de Jesús, que en nuestras vidas es el fruto del Espíritu.
El enemigo sigue tratando de dividir y traer confusión. El fruto del Espíritu en nuestras vidas apagará los fuegos de la discordia en nuestros hogares y en la iglesia. Es lo que somos -por medio del Espíritu Santo- lo que importa.
"Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno, os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo; al cual sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén" (Heb. 13:20, 21).

Dar en el blanco


El hombre ha usado la arquería desde el inicio de la historia, primero para cazar, defenderse en la guerra, y en los tiempos modernos, como deporte. En África se han encontrado puntas de flecha de piedra de más de 50.000 años (Segun Carbono14), y la arquería ha sido utilizada por casi todas las sociedades que habitaron la tierra.
Asirios y babilonios utilizaron con gran eficacia estas armas y en el Antiguo Testamento hay varias referencias a la destreza que tenían los hebreos en el tiro con arco.
La victoria en esta práctica consiste en dar en el blanco, en el centro mismo del objetivo. La Palabra de Dios utiliza esta figura para definir nada menos que aquello que nos separa de Dios. Errar el blanco es, bíblicamente, el significado de pecar.

Si bien todos los creyentes sabemos lo que es el pecado, encontramos que para algunos, los pecados se categorizan. Unos lo ven como un monstruo agazapado en su interior, otros lo minimizan hasta casi ignorarlo, escudándose en que somos nuevas criaturas en Cristo. Es cierto que con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. No desecho la gracia de Dios. Pero todos pecamos, y es necesario hacer ciertos ajustes cada día para afinar la puntería.

En el arte de la arquería, la precisión alcanzada depende del arquero. Se pueden alcanzar altos niveles de habilidad únicamente si uno desea practicar durante todo el tiempo que sea necesario hasta lograr acertar en el medio del blanco en toda clase de circunstancias y situaciones, lo que se transforma en una habilidad subconsciente. La capacidad para hacer eso sin aburrirse es lo que diferencia a los arqueros campeones del resto. En los niveles de competencia más elevados, incluso los pequeños avances en la puntería pueden lograr diferencias importantes en los resultados, y por eso el ajuste y verificación periódica de los equipos es una parte fundamental en la práctica de la arquería.

Los hijos de Dios contamos con todo lo necesario para dar en el blanco. El Padre proveyó a Su Hijo, y Él derramó su sangre en nuestro favor, pagando el precio de nuestros pecados. También contamos con la Palabra de Dios, la cual es el único excelente manual de instrucciones precisas, y como broche de oro, tenemos al Espíritu Santo, el cual nos enseña todas las cosas y nos ayuda en nuestro andar continuamente.

Dar en el blanco es una realidad para el cristiano, porque el que aguza la puntería para no errar, cuenta con todo el apoyo de lo alto y Dios mismo le da la victoria.

"Sigo adelante, hacia la meta, para llevarme el premio que Dios nos llama a recibir por medio de Jesucristo." Fil 3:14

Autor: PO - www.mujerdevanguardia.blogspot.com
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Justicia impartida

"Estad, pues, firmes [...] vestidos con la coraza de justicia" (Efe. 6:14).
No hay tal cosa como un cristiano teórico. Mientras se consideró hasta aquí que el fruto del Espíritu tiene que ver con actitudes, la justicia hace aplicaciones prácticas de estas actitudes en la vida cristiana. Justicia, entonces, describe la vida de una persona que está poniendo en práctica el fruto del Espíritu.
No tenemos dificultad en pensar de Jesús, o aun de Noé, como juntos, pero cuando llegamos a aplicar lo que significa ser justo a nuestra propia vida, a menudo caemos en uno de dos errores. Por un lado, podemos pensar que por cuanto Jesús es justo y la salvación es por fe, no tenemos que estar preocupados acerca de los detalles de nuestras vidas. Por otro lado, podemos llegar a la conclusión de que hacer algo bueno, como barrer el piso, y no hacer algo malo, como robar un banco, en sí mismo y por sí mismo comprende la justicia. Escuché a un dirigente de un grupo de estudio de la Biblia que cayó en este segundo error. Este hombre era ferviente y muy concienzudo. Después de una emotiva presentación de la cercanía de la venida de Cristo, él, con toda sinceridad, concluyó el estudio diciendo: "Sabemos que Jesús está por volver, de modo que ¿por qué todavía estamos bebiendo Coca-Cola?"
De acuerdo con las Escrituras, la justicia es la prueba de aquellos que han nacido de nuevo. "Si sabéis que él es justo, sabed también que todo el que hace justicia es nacido de él" (1 Juan 2:29). "Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo" (1 Juan 3:7).
Pero Pablo nos presenta un dilema. Él escribió, citando del Antiguo Testamente, que "no hay justo, ni aun uno" (Rom. 3:10). ¿Cómo puede el cristiano nacido de nuevo ser justo, si no hay ninguno que sea justo?
La respuesta es que la justicia no es algo que hacemos, o siquiera algo que somos por naturaleza. La justicia es un don del Espíritu Santo. "Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia" (Rom. 5:17). Este don es como un manto que Jesús pone sobre nuestros hombros cuando confesamos nuestros pecados. Cubre nuestra propia ropa manchada y rota de modo que llegamos a ser parte de la familia de Dios. Esto se llama justicia imputada.
Pero, este manto hace algo más. Siendo que nuestras ropas manchadas y rotas están cubiertas con este manto, y hemos llegado a formar parte de la familia de Dios, ahora queremos comportarnos como hijos de Dios. Reconocemos que ahora somos diferentes; que hemos llegado a ser personas nuevas. Este se llama justicia impartida. Es el mismo manto de justicia que por Jesús se nos da a nosotros, no obstante, hace ambas cosas por nosotros.
La justicia imputada tiene que ver con la forma en que somos salvados. Somos salvados porque Jesús nos compró con su vida. La justicia impartida tiene que ver con lo que el manto de la justicia de Jesús hace por nosotros.
¿De qué manera este manto de justicia nos transforma? ¿Cambia solo nuestra apariencia? Y ¿por qué estaban manchadas y rotas nuestras ropas antes? ¿Qué nos ocurrió?
La Biblia responde en un versículo hermoso: "Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos" (Rom. 5:19). Nuestras vidas estaban manchadas y rotas por nuestra desobediencia, pero Jesús nos cubre con su vida justa (los "vestidos nuevos"), a fin de restaurarnos a la obediencia.
Alguien podrá decir: "¿Qué relación tiene la obediencia con el ser justos?" La respuesta es "Todo"; porque una persona que vive una vida justa será obediente, y una persona que vive una vida de obediencia estará viviendo una vida justa. Dicho en forma sencilla, los justos son obedientes.
La obediencia no puso a Lucifer en el cielo, pero su desobediencia lo sacó de él. Del mismo modo, Adán y Eva no fueron puestos en el Jardín del Edén por causa de su obediencia, sino que fueron expulsados de él por causa de su desobediencia.
La justicia y la obediencia están vinculadas y no pueden separarse. No podemos apreciar el don de la justicia hasta que comprendemos la importancia de la obediencia. Por esta razón, este capítulo sobre el fruto de la justicia se concentrará en el significado de la obediencia.
Obediencia y justicia
La obediencia, que es un componente integral de la justicia, no se genera por sí misma. Las personas que no son convertidas no pueden obedecer a Dios, porque el corazón carnal no se sujeta a la Ley de Dios (Rom. 8:7). Las personas que han recibido la salvación por la fe en Jesús serán obedientes. La obediencia es la prueba objetiva de su una persona ha recibido la salvación o no.
La verdadera obediencia tiene cinco características importantes.
  1. La verdadera obediencia se basa en una actitud del corazón. Primero y principal, la obediencia proviene del corazón. Es un propósito y un deseo del corazón. La obediencia debe comenzar en el corazón, porque las personas pueden parecer ser obedientes pero odian cada minuto de lo que hacen.
    Un problema que muchos tienen con respecto a la obediencia es la impresión de que la obediencia, de alguna manera, es la parte que hacemos en la salvación. Algunos han pensado que la salvación tiene dos partes: la parte de Dios y nuestra parte. Sin embargo, el hecho es que la salvación es hecha totalmente por Dios. Él no solo perdona nuestros pecados, sino también, y de una manera milagrosa, nos da la actitud -si queremos aceptarla- de realmente quererla, para poder obedecerlo y hacer todo lo que nos pide. El propósito primero de la salvación es crear en nosotros un nuevo corazón, es decir, una nueva actitud que dice: Me deleito en hacer tu voluntad, oh Dios mío. tú has escritos tus mandamientos en mi corazón. Tener hambre y sed de justicia (Mat. 5:6) significa desear hacer la voluntad de Dios. En pocas palabras, entonces, querer ser obediente y querer hacer la voluntad de Dios es la misma cosa.
    Jesús dijo: "El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él" (Juan 14:21). También dijo: "El que me ama, mi palabra guardará" (Juan 14:23). Me emociona cuando me doy cuenta de que día tras día Jesús me está dando un corazón al que le gusta obedecer.
    Sin embargo, es necesaria una nueva actitud, porque la gente que es persuadida en contra de su voluntad continúa siendo de la misma opinión que antes. La gente que no tiene una actitud de obediencia tenderá a jugar con la obediencia. Es decir, serán obedientes en algunas cosas y desobedientes en otras. Pero, la verdadera obediencia no es discriminatoria. Está motivada por una actitud que actúa en todo tiempo. Algunas personas obedecen algunos de los Mandamientos de Dios y desobedecen otros, a sabiendas. No son cincuenta por ciento obedientes ni casi obedientes; sencillamente son desobedientes.
    Una persona que es justa a los ojos de Dios desea obedecer lo que Dios demanda. De modo que la primera característica de la verdadera obediencia es tener un deseo -una actitud-, que Dios pone en nuestros corazones.
  2. Dios calcula la obediencia de una persona en vista de la capacidad de obedecer de esa persona. Cuando las personas aceptan a Jesús como su Salvador y el proceso de salvación comienza a influenciar su vida, la obediencia llega a ser un deseo del corazón. Pero esto no significa que siempre obedecerán a Dios perfectamente. No debemos confundir una vida de obediencia con la perfección absoluta.
    Aunque Dios usa la misma vara de medir con todos nosotros, él no nos tiene por igualmente responsables. Él considera de dónde proviene una persona, su trasfondo y las oportunidades que ha tenido. Esto puede no ser equitativo, pero es justo. La equidad dice que si tienes un dólar y quieres repartirlo, pero es justo. La equidad dice que si tienes un dólar y quieres repartirlo entre cuatro personas, cada uno recibe 25 centavos. La equidad da a cada persona lo mismo. Pero Dios actúa con el principio de la justicia. La justicia divide el dólar de acuerdo con la mayor necesidad.
    Aplicar la norma por la cual un alumno de primer grado recibe la nota más alta a una persona que está estudiando un doctorado sería absurdo. Del mismo modo, la norma que se aplica a un estudiante doctoral aplastaría completamente a un niño de primer grado. Un niño de primer grado va a la escuela con el deseo de aprender. Comete errores a lo largo del camino, pero su actitud de aprendizaje permite que crezca. La vida cristiana es un poco como ir a la escuela. A lo largo del camino cometeremos errores, pero tendremos una actitud de obediencia que reconocerá los errores y nos capacitará para aprender de ellos.
    Nos ayudará a comprender esto si vemos la obediencia desde el punto de vista de Dios. El apóstol Santiago escribió: "Al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado" (Sant. 4:17). En otras palabras, Dios tiene por responsables a las personas por la luz que tienen. Un niño de 5 años puede ser tan obediente como un joven de 22; la diferencia entre ambos reside en lo que se espera de cada uno.
    Los buenos estudiantes tratan de obtener un ciento por ciento en sus exámenes. Cuando fallan en una pregunta, no quedan satisfechos. Reconociendo su debilidad en esa área, prestarán mejor atención al tema hasta que puedan dar la respuesta correcta la siguiente vez.
    Dos gigantes de la fe, Noé y Abraham, no fueron perfectos. Génesis 9:21 revela que Noé se embriagó. No obstante, aquellos a quienes Dios ha contado como justos siempre han sido hombres y mujeres que tuvieron un compromiso profundo y de corazón con él.
  3. La obediencia tiene que ver con el pecado voluntario. Podemos hacer claro el cuadro de la obediencia si podemos percibir la diferencia entre un pecado voluntario y uno involuntario. Cuando Dios habla acerca de la desobediencia, se está refiriendo a pecados voluntarios; es decir, pecar con impunidad. Hay una diferencia importante entre un estudiante que trata de obtener buenas notas en un examen, pero se equivoca en unos pocos puntos, y un alumno que dice que no le importa, y trata de pasar como sea. En forma similar, hay una enorme diferencia entre la persona que ora cada día para ser obediente, y la persona que cree que la obediencia no es importante o es inalcanzable.
    Los cristianos obedientes siempre son sensibles a sus fracasos y errores; y por la oración y la incorporación de la Palabra de Dios por el Espíritu Santo, siempre están procurando avanzar hacia la meta de la elevada vocación de Dios en Cristo Jesús.
    Pero, ahora podrá usted pensar: "Pero, pastor O'Ffill, usted hace parecer como que la obediencia es una palabra relativa". Bueno, en cierta forma lo es. Pero nadie será salvado si en su corazón interior está, a sabiendas y voluntariamente, siendo desobediente al Señor. Del mismo modo, todos los que están completamente comprometidos con el Señor sienten un profundo deseo de agradar a Dios y obedecerlo.
  4. La tentación no es desobediencia. Aquí hay buenas noticias: la tentación no es desobediencia. Nuestra naturaleza, y el diablo, continuamente nos llaman al orgullo, la impureza y la falta de santidad. No, los justos no son que los que nunca han sido tentados. A menudo pensamos que, por cuanto somos tentados, estamos más allá de la redención y no vale la pena salvarnos. La verdad es que todos los grandes hombres y mujeres de Dios fueron y son tentados. Jesús mismo fue tentado. Esa es la obra del diablo y de sus ayudantes. Están ocupados 24 horas por día y 7 días por semana tratando de atraer al pueblo de Dios al pecado. No hay nada malo con nosotros si -mejor dicho cuando- somos tentados. La tentación no es pecado; ceder a la tentación, eso es pecado.
  5. La verdadera obediencia nunca es motivada por el temor, la culpa o el deber. Los justos no obedecen a Dios por temor a las consecuencias. Las Escrituras dicen que el perfecto amor echa fuera el temor (1 Juan 4:18). Quienes obedecen por temor a las consecuencias son esclavos, y no hijos; también, los que obedecen a Dios porque tienen miedo de no saber el significado del don de la justicia. Hay millones de personas que creen que Dios está listo para destruirlos con alguna calamidad si no son lo suficientemente piadosos. Satanás es el que originó y promueve esta mala comprensión de Dios. La vida de Jesús demuestra cuán equivocado es este pensamiento.

La culpa y el afán de cumplir con los deberes son motivaciones defectuosas para la obediencia, como lo es el temor. Algunas personas tratan de obedecer a Dios porque se sentirían culpables si no lo hicieran. No son quienes tienen hambre y sed de justicia. Del mismo modo, los que tratan de obedecer a Dios en cada detalle porque sienten que es su deber hacerlo están, en cierto sentido, tratando de vivir una vida justa.
las personas que viven bajo la gracia obedecen con un corazón agradecido. Vivir bajo la Ley -temiendo cada minuto algún juicio terrible- no es nuestra herencia como hijos e hijas de Dios. La verdadera obediencia es profunda, del corazón; la falsa obediencia es superficial, al nivel de la piel. Cuando las personas tienen hambre y sed de justicia, se deleitarán en guardar los Mandamientos.
Pero, cuidado: si usted promueve la obediencia a los Mandamientos en estos días, puede ser tildado de legalista. Y, muchas personas, frente a esta etiqueta, de inmediato no creerán lo que usted diga. ¡Ha llegado a ser el insulto máximo! No obstante, tenga esta seguridad: un legalista no es una persona que quiere guardar los Mandamientos, sino una que quiere hacerlos. Los Diez Mandamientos le dicen a la gente lo que tiene que hacer, pero solo un espíritu de obediencia ayudará a los justos a guardarlos desde el corazón.
El fruto de una vida correcta
Cinco minutos de obediencia implícita a Dios, en cualquier punto, generarán más frutos de una vida correcta que cinco años de discusiones teológicas o doctrinales, que terminan solo en una pérdida de tiempo con la verdad. El foco de los que tienen hambre y sed de justicia será el mismo que fue el de nuestro Señor, quien dijo: "Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra" (Juan 4:34). "Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió" (Juan 6:38).
Hay quienes dicen querer la voluntad de Dios en sus vidas. Otros, hasta dicen que están haciendo la voluntad de Dios. Pero, muchos se reservan el derecho de decidir por sí mismos cuál es la voluntad de Dios. Algunos pretenden que están orando con el fin de que Dios los ayude a hacer su voluntad, cuando realmente han decidido por sí mismos cuáles Mandamientos de Dios son importantes para ellos. En realidad, están haciendo su propia voluntad, en vez de lo que Dios les pide que hagan. Esta actitud se evidencia en la persona que se escapa con la esposa de otros, y explica: "Mi Dios quiere que yo sea feliz".
Los justos son quienes se afirman en la verdad de modo que no puedan ser movidos. Como los que han pasado antes y que por la fe "conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones" (Heb. 11:33), no les faltará ningún buen don. El fruto del Espíritu que es la justicia, los capacitará para afrontar el "tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces" (Dan. 12:1).
Es concebible que un maestro de escuela dé un examen en el cual ninguno de sus alumnos pueda obtener un ciento por ciento, porque el examen contiene algunas preguntas tramposas o temas que no se habían cubierto en el curso. Pero, cuando llegamos a la justicia, no hay preguntas tramposas, ni preguntas que no se hayan cubierto en el curso. El consejo de Pablo a Timoteo también es para nosotros: "Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad" (2 Tim. 2:15). Si viene una prueba, debemos estudiar.
¿Estudiar qué? "Mas tú, oh hombre de Dios [...] sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre" (1 Tim. 6:11). ¡Hmmm! Esto suena como el fruto del Espíritu, ¿verdad?
El apóstol Pablo enumera otras tres dimensiones del fruto del Espíritu en Efesios 5:9. Son la bondad, la justicia y la verdad. En los siguientes tres capítulos consideraremos su lugar en la vida llena con el fruto del Espíritu.
Para meditar
  1. Si alguien te pidiera que le expliques la relación entre la justicia y la obediencia, ¿qué le dirías?
  2. ¿Qué motivos podría tener la gente para insistir en que la obediencia es legalismo, o salvación por las obras? ¿Cuáles son algunas características del legalismo?
  3. ¿Podría llegar la gente alguna vez al momento en que podrían llamarse justos? Explica tu respuesta.

Mensaje Subliminal en la musica Adventista

Hace mucho tiempo que he tenido conociemiento de esto, no me atrevi a publicar porque no le tomaba importancia, mas he visto que muchos si le han dado mucha importancia incluso se han pueto a criticar a nuestra iglesia, cuando escribi no mas musica evangelica, muchos me tildaron de sectario incluso algunos sentian pena por mi.
Sobre el suspuesto mensaje subliminal en nuestra Iglesia Adventista lo considero totalmente un disparate empezaron a atacar al conocido conjunto Forgiven, el director de Forgiven ya se menciono sobre esto, nos confundieron con musica de Marcos With (Enciende una luz), ven lo que sucede cuando usamos musica de otras denominaciones, otra de las canciones es Mi nuevo Amor que no tiene raices Adventistas el que lo interpreta es Abel Zabla evangelico, otros unieron a Forgiven con Jesus Adrian Romero y quizas nos preguntemos porque tanta confusion pues la respuesta es simple: !Cantamos su Musica! , acaso no tenemos inpiracion en nuestra iglesia.
Mensajes Satanicos dijeron ahora el diablo ingreso a nuestra iglesia por medio de la alabanza, para ser sincero no me convence a continuacion les dejo uno de los videos y como supuestamente la musica de Forgiven al reproducirla al verez envia mensajes diabolicos. Uno de los problemas del vídeo es que cuando se reproduce la parte del mensaje dura 5 segundos y al reproducirla al reves se demora mucho mas, otro de los inconvenientes que presenta es que mezcla silabas de partes distintas de la cancion. En realidad me parece que esta vez quisieron buscar donde no habia nada (lo digo solo por Forgiven)-
Mas si llamare la atencion a Forgiven y esto sera parte de el proximo articulo que escribire sobre no mas musica evangelica: Cuando Forgiven inicio su musica era netamente Cristo centrica, ahora en sus nuevas producciones ya no se nota mucho esto, en la cancion Tiempo solo en la ultima silaba se menciona a Jesus y quizas digas pero hermano se nota el sentir del cristiano se nota la parte Cristocentrica, mas no deberia notarse sino decirse. el mensaje no se da a escondidas sino como debe ser, otro de los problemas de Forgiven Nueva Generacion es que su musica es demasiada estridente, la bateria se escucha mas que su voz. por favor Forgiven te aprecio mucho vuelve a ser como antes.
Les dejo el vídeo:
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Problemas actuales que enfrentan los Padres

La mayor parte de los Padres realiza grandes esfuerzos para ordenar los juguetes esparcidos por todas las piezas de la casa y soportar gritos estridentes de "!No, No!" lanzados por sus hijos. Ademas reciben quejas de los chicos, que se pellizacan o pelean por jugar con determinados juguetes.
Aunque los problemas cambian, nunca terminan, y los padres luchan por hacer lo mejor posible. Ivierten tiempo, energía y dinero, no escatiman ningun esfuerzo:Adquieren buenos alimentos  y ropa adecuada para la familia y los mejores juguetes. Sin embargo, a pesar de sus buenas intenciones , algunos padres sufren chascos a causa de la conducta de sus hijos:
  1. Los hijos fracasan en sus estudios, replican en forma insolente o son desobedientes.
  2. se expresan con voz quejosa, tienen berrinches, mojan la cama o son discutidores.
  3. Se muestran perezosos, mal dispuestos a cooperar o son irrespetuosos.
  4. Exigen atencion, se pelean entre ellos y ponen a prueba la paciencia de los padres.
Los padres con buenas intenciones pueden preguntar  con todo derecho: "¿Como pueden mis hijos ser tan desobedientes a pesar de los esfuerzoz que he realizado  en su favor"?
Otros padres pueden luchar con problemas aun mayores.
  • La delincuencia juvenil.
  • La drogadiccion.
  • Las enfermedades venereas.
  • El abandono de los estudios.
Pensamientos inquietantes cruzan por la mente de estos padres: "¿Estoy realizando un trabajo de buena calidad"? "¿Le he dado a mi hijo toda la ayuda necesaria para transitar con seguridad en medio de la confusion"?

Cuando duerme

Actúa como sí, en vez de 16, tuviera 12 años.
Esconde sus inseguridades tras una fachada hosca y engreída. 
Como otros de su edad y condición, vive para los fines de semana y se esfuerza en ser mediocre,
entristeciendo a sus padres y tiñendo de gris sus cabellos.
Pero, si pudieras verlo cuando duerme, veríais la verdad, un rostro perfecto y pecoso, enmarcado por un mechón rebelde.
Veríais al niño que en una ocasión obligó a su padre a dejar de cortar el césped para rescatar a una flor.
Puede que lo oigáis gritar prepotentes amenazas a sus contrarios, cuando juega al baloncesto.
Vomita estadísticas sobre equipos y jugadores,con una mirada de sabelotodo en los ojos.
Los bíceps que él se ve en el espejo son dos veces mayores que los que ve el resto del mundo.
Pero si pudierais verlo cuando duerme, veríais al niño flacucho al que siempre escogían el último en los equipos.
Veríais unos ojos que idolatraban a los héroes del deporte, como su papá.
Veríais grandes aspiraciones en un niño pequeño.
Ahora quizá lo conozcáis como un seguro y voluble conquistador, un Casanova adolescente, cuyo mayor sueño es ligar.
De hecho, en cualquier momento podéis oírle exclamar: “¡Qué tía tan buena!”.
Pero si pudierais verlo cuando duerme, veríais al debilucho del barrio, capaz de defender a sus hermanas hasta la muerte.
Veríais unas manitas sucias que se alegraban de estar entre las de su madre.
Hoy justifica su comportamiento como el de “un chico normal”.
Alega que es como los demás, pero yo sé más que él.
Lo he visto como en realidad es, cuando duerme.
Fuente:
Sopa de Pollo para el Alma de los Padres.

Guardianes de la flama

Serie “Guardianes de la Flama” producida por Adventist Media Center de Sidney Australia y dirigida por el Dr. Alan Lindsay
Una producción que narra con lujo de detalles que las profecías son ciertas y que a su tiempo se cumple lo dicho por el Señor, un resumen de como la llama del evangelio a sido resguardada intacta por personas que incluso dieron sus vidas para que podamos tener el evangelio, en total son 8 vídeos que resumen con exactitud como es que Dios a guiado a su evangelio y como es que formo a la Iglesia Adventista para que termine de predicar el evangelio por medio del mensaje de los tres ángeles de Apocalipsis 14 sin duda este DVD le ayudara a simentar su fe en nuestra iglesia.En esta oportunidad les presento el primer vídeo de la serie guardianes de la flama titulado "La Apostasía", si desean que les publique los 7 restantes pues solo me hacen saber en los comentario, mas si no aquí les dejo el listado de los 8 vídeos para que los descarguen y los disfrutes desde sus casas.

Listado de vídeos 1. La Apostasía.2. Los Reformadores.3. Una gran expectativa.4. Después del chasco.5. La mas dedil de los débiles.6. La Luz menor ampliando la Luz mayor.7. Un saludable estilo de vida.8. Elena de White, la Mujer  Contraseña: www.mensaje3angeles.tk
Respetar los puntos y la minúscula






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Fisiologia del Amor

Hace poco les presente al Pastor Yvan Balabarca, presentandonos comentarios para la escuela sabatica, muy bueno y en especial entendible para los Jovenes, aun lo recuerdo cuando lo vi, era mi Pastor, Él no lo sabe, bautizo a mi Padre y Madre, lo vi poco se fue para Lima, curiosamente yo llegue a la UPeU donde hasta ahora el enseña.
Esta presentacion lo recomiendo a los jovenes, lo recomiendo porque se que llegara a los jovenes como siempre lo ha hecho, con esa carisma y seriedad que lo identifica.
El Amor, que es el amor, aqui lo presenta desde el punto de vista fisiologica, hago notar y espero que entiendan: El dira las como son y sin pelos en la lengua.
Ojo esta presentando el amor desde el punto de vista Fisiologia no Biblico.
Bueno sin mas que decirle, les dejo el video.



La television y el cine

La vida es más que un deporte para espectadores

Durante meses, Nancy había oído acerca de una película aun antes de que se estrenara en el cine la semana pasada. Todos sus amigos y amigas hablaban de ella durante el receso para almorzar. Su hermana que no era adventista la había visto dos veces desde su estreno. En la televisión, Nancy había visto reseñas de la película y sabía exactamente que era la clase de espectáculo que ansiaba ver. No quería esperar hasta que la pusieran en video. Además, había escuchado que los efectos especiales eran fantásticos y deseaba verlos en la pantalla del cine. ¿Debía ir a verla al cine solamente esta vez, ya que ella no iba mucho al cine, entiendes?
¿Qué hay de malo en esta descripción? No es el que Nancy, una joven adventista pensara en ir al cine. Aunque los adventistas han evitado tradicionalmente el cine, algunos jóvenes adventistas hoy no pensarán dos veces antes de ir a ver una película. No, el problema real con este marco hipotético, es que Nancy ni siquiera considera los valores de la película que está pensando ir a ver. En vez de eso, se preocupa dónde la va a ver...

Satanás es muy astuto. Se imagina que si puede hacer que nuestro dilema sea dónde ver algo más bien que qué ver, puede introducir a hurtadillas toda clase de asuntos cuestionables e incluso los que son totalmente malos. Y nosotros no nos daremos cuenta hasta que sea demasiado tarde.
Durante años la iglesia adventista ha dicho que el cine está fuera de sus límites. Los argumentos han fluctuado desde amigos "desagradables" hasta un ambiente físicamente insalubre. Algunos inclusive han afirmado que si un cristiano va a un cine, su ángel guardián se quedaría en la puerta. La tecnología y los temas de salud han diluido estos argumentos. La televisión y los videos son comunes en nuestros hogares. Los cines tienen zonas en las cuales no se puede fumar y tienen aire acondicionado. Con estos cambios, ¿cómo responderemos nosotros como hijos de Dios? Lee cuidadosamente el Salmo 1:1 y el libro Mensajes para los jóvenes, página 396.

¿Y qué diremos acerca de la televisión? ¿Y los videos? La mayoría de nosotros, también tenemos eso en nuestros hogares. Y el contenido no es muy diferente de lo que podríamos ver en los cines. De hecho, con la disponibilidad de la televisión por cable y por satélite, podemos ver cualquier cosa que se ve en los cines y mucho, mucho más.
Como cristianos, es importante conocer cuales son los principios de Dios para nosotros. La Biblia no habla acerca de videos, televisión, o películas. Da instrucciones para aquello que lo hacemos parte de nuestras vidas. Pablo nos dio una pauta en Filipenses 4:8. Escribió: "Todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad".

El lugar donde tú miras algo es infinitamente menos importante que lo que estás viendo. La instrucción de Pablo es concentrarse en lo que es admirable, verdadero y puro. Si no vamos al cine pero traemos una película moralmente degenerada a nuestro hogar, no estamos comprendiendo el verdadero sentido de las palabras de Pablo. Usando el criterio de Pablo, examina el espectáculo o la película que deseas ver. ¿Qué valores se describen en ella? Si contemplamos espectáculos que están llenos de mentiras, fraudes, violencia y sexo premarital, ¿cómo podemos mantener nuestros ojos sobre lo que es verdadero y admirable?
Pablo dice que debemos pensar en las cosas que son dignas de alabanza y verdaderas. Es necesario que nos preguntemos cuál es el mensaje de la película. Hay muy poco material producido para nuestro entretenimiento que no tenga un mensaje de alguna clase. Puede ser un mensaje muy indefinido, pero aun es un mensaje. Cada escena está emitiendo un mensaje. El diálogo emite un mensaje. Las acciones de los personajes y aun lo que visten y como se describe su estilo de vida, transmite un mensaje. Aun lo que no dicen, en algunos casos, transmite un mensaje.
Así que, ¿cuál es el mensaje de la película o del espectáculo que estás viendo? Los personajes pueden no ser manifiestamente cristianos porque muy rara vez se representa a los cristianos en los medios de difusión. Cuando están en el reparto, a menudo se ríen en forma estereotipada. Pero, ¿actúan los personajes en una forma semejante a la de Cristo? ¿Tienen valores cristianos? ¿Se mueve el argumento hacia una conclusión reflexiva y honesta? ¿O se presentan situaciones que no responden a la realidad?

Las películas condensan asuntos en segmentos de una hora, una hora y media a dos horas. El resultado debe completarse cuando termina la película, cuando aparece la palabra "fin". La vida y las relaciones no funcionan en segmentos de 2 horas. )Cuándo fue la última vez que hiciste frente a una crisis y la resolviste en un mero intervalo de 120 minutos? Al mirar retrospectivamente las acciones de los personajes también es necesario preguntarse si deseamos modelar nuestras vidas de acuerdo a ellos. El mensaje debe enseñar de que forma puedes contribuir a la sociedad que te rodea. Y, en última instancia, te debe hacer sentir más cerca de Dios.
Aun las películas "buenas" exigen vigilancia.
Recientemente, obligaron a Disney, una compañía largamente conocida por sus entretenimientos para la familia, a que recogiera 3 millones 400.000 videos de la película, Rescuers Down Under [Salvadores en las antípodas]. ¿La razón para esa devolución? En el video estaba oculta una imagen explícitamente sexual. Es importante recordar que tú no siempre sabes que mensajes son los que está recogiendo tu mente. Esto se llama, programación subliminal. ¿Deseas que alguien decida lo que entra en tu mente?
Refiriéndose a la advertencia de Pablo, debemos mirar lo que es puro y admirable. Muchas tramas en los espectáculos de la televisión y en las películas representan actividad sexual entre parejas que no están casadas. Al contemplar estos episodios, participamos en un acto que, de acuerdo a las normas bíblicas es fornicación o adulterio. Nuestras propias relaciones llegan a degradarse debido a nuestra aprobación silenciosa de esas escenas.
Un cristiano es responsable de sus acciones y de la forma cómo afectarán a otros. Si estás tratando de testificarle de Jesús a un amigo, la elección de lo que contemplas fortalecerá o debilitará tu testimonio. Hay herramientas que podemos usar para elegir sabiamente los espectáculos que contemplamos. En primer lugar, asegúrate que no estás desconectando la insinuación de Dios. Puede estar tratando de decirte que tus hábitos de ver necesitan ser reevaluados. 1 Tesalonicenses 5:19 nos recuerda, "no apaguéis el Espíritu". Necesitamos estar conscientes del Espíritu Santo pues ruega para que haya un cambio en nuestras vidas. No lo pasemos por alto.
En segundo lugar, averigua lo que los críticos dicen acerca de un espectáculo. Toma algún tiempo para examinar lo que dicen diferentes críticos. De nuevo, es necesario que te preguntes cuál es su perspectiva. Ten mucho cuidado no vaya a ser que eliges a un crítico que dice lo que tú quieres escuchar. Si es posible, busca lo que dice un crítico cristiano. Están allí y los encontrarás.
En tercer lugar, hay espacios o sitios en la red de Internet que anuncian reseñas críticas de películas. Varios de estos espacios se basan en valores cristianos y clasifican las películas de acuerdo a su contenido violento, su lenguaje y la conveniencia general para verlos. Dos lugares buenos en la red son: http:www.startext.net/homes/childcare/capreports/ y
http://members.aol.com/MovieOnLn/MoviesOnline.htlm
Toma unos pocos minutos ahora para decidir cual será tu posición personal cuando veas televisión y películas. Básala en lo que Dios desea para tu vida. Esas normas deben incluir contemplar cosas que glorifican a Dios y que te ayudarán a ser una persona mejor.
Prepárate para hacer frente a la presión de grupo que te harán tus amigos. Si no pensaron, estudiaron y oraron para tener hábitos correctos para ver, probablemente no entenderán tu decisión. Sé paciente y explícales tan a menudo como sea necesario por qué has hecho esa decisión.
Encuentra alguna otra cosa para llenar las horas que hubieras pasado viendo televisión. Lee un buen libro tu solo o con otros miembros de la familia. Participa en un juego o haz una caminata. Descubre un nuevo pasatiempo. Actúa como voluntario en cualquier lugar. La vida no es sencillamente un deporte para espectadores. Recuerda, Dios prometió que nunca te dejará ni te desamparará (Josué 1:5). Tu ángel guardián no se quedará en la puerta del cine, sino que probablemente estará en algún otro lugar. ¿No estarás tú allí?


Preguntas para la discusión1. Algunos adventistas piensan que está perfectamente bien ver una película en un cine siempre que el contenido sea apropiado. ¿Cuales son los asuntos/problemas reales involucrados en ir al cine? ¿Piensas que hay algunas razones por las que no deberíamos ir al cine aun si el contenido fuera bueno? Por otra parte, ¿está bien ver cualquier cosa que deseas con tal que no la veas en un cine público? ¿Puede estar en nuestros propios hogares la "silla de escarnecedores"?


2. Algunas personas dicen que no hay nada malo con ver una película que tiene sólo una escena mala o que tiene sólo unas pocas palabrotas o blasfemias, siempre que enseñe lecciones importantes. ¿Qué es lo que piensas?
3. ¿Cuáles son algunas pautas que debes usar para determinar si está bien que los cristianos vean o no una película? Trabaja con el grupo para desarrollar una lista.
4. Discutan y voten sobre lo que siente tu grupo que son sus programas favoritos de televisión. ¿Cómo se valoran esos espectáculos de acuerdo a las pautas que estableciste en respuesta a la pregunta 3?
5. ¿Cuáles son algunas formas en las que los espectáculos y las películas que vemos influyen sobre nosotros?
6. Si miramos un video o espectáculo y sacamos placer de una escena en la que la gente está haciendo actos pecaminosos, ¿nos tendrá Dios por responsables como si hubiéramos hecho nosotros esos actos?


Fuente: PC Jovenes

Heraldos del Rey, Vale la pena esperar

Despues de mucho tiempo volvemos tener buena musica adventista, con un ritmo netamente cristiano y con nuevas canciones el reconocido cuarteto Heraldos del Rey presenta su nuevo disco titulado Vale la pena esperar su lanzamiento se dio ya con Mark Finley. La cancion Solo un poco mas fue la mas usada en la campaña, la letra conmovedora y a la vez animadora ; verdaderamente aquella cancion refleja en amor de Dios por nosotros y la esperanza que nos da es su pronta venida, no mirando lo terrenal porque lo terrenal es pasajero sino puestos los ojos en Jesus y creador y sustentador de la Fe.
Heraldos de Rey un cuarteto que lleva el evangelio de Jesus hasta los confines de la tierra es realmente admirable y digno de admirar. En hora buena Heraldos de Rey gracias al Señor por ellos-
Lista de canciones del dico Vale la pena esperar
01 Regreso.
02 Apertura.
03 Vale la pena esperar.
04 Vaso de alabastro.
05 Al cielo Yo voy.
06 Solo un poco mas.
07 Mayor amor.
08 Santa Uncion.
09 Si me tocaas con Amor.
10 Nunca estaras en soledad.
11 Daniel.
12 Vencer por ti.

Revelaciones del Apocalipsis, Tema 1. Pasto Alejandro Bullon.