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Vote por Full Adventistas

Buscando por Internet me enteré de que hay un concurso donde participan todos los Blog Peruanos, al ganador se le hará un reconocimiento y por primera vez he disidido participar en este concurso, se escribe este post para pedirles de que voten por Full Adventistas, la forma de votación es simple y le detallo a continuación:
  1. Haga click Aqui y vote por Full Adventistas.
  2. Ingresara a la pagina 20 Blogs Peruanos y le pedirá que ingrese su email para confirmar su voto, ingrese su email y le llegara a su email la confirmación para que vote por Full Adventistas.
  3. Abra su cuenta de correo y busque el mensaje donde el remitente diga 20blog.pe, lea el mensaje y confirme su voto por Full Adventistas.
De esta forma haremos conocer a nuestro sitio Cristiano y mostrar tambien que somos Adventistas que servimos a un Dios vivo.
Se le agradecerá su apoyo para que Full Adventistas se haga conocido en nuestro País Perú.
Att.
Cristhian
Webmaster.

Joseph Aleman

Joseph Alemán nació en Managua, Nicaragua el 20 de Diciembre de 1972. Radicada en Costa rica desde el año de 1990. Desde Niña sentía gran inquietud por la Música. Alos 7 años de edad cantaba especiales para Dios en las Iglesias Adventistas, en compañía de su hermano David Alemán (Canta Autor y compositor), quien le acompañaba con la Guitarra y a la vez le incentivaba a desarrollar el talento del canto. En su adolescencia, cantaba en el coro Juvenil de su misma Iglesia. En 1988 fue elegida a pertenecer al Coro Metropolitano de la Misión Adventista de Nicaragua. Con el único propósito de representar alas Iglesias Adventistas en diferentes actividades.

En 1990 salio de Nicaragua hacia Costa Rica, y fue ahí en 1993 en donde se dedico por completo a desarrollar su talento como cantante solista y a la vez formando parte del grupo Shalom, cuyos integrantes fueron de gran inspiración para su vida, y sus lindos Padres quienes siempre le motivaron y fueron de gran apoyo para ella. Estando con el grupo grabo su primer volumen como solista, con el titulo Vengo ante ti, dedicado Primeramente a Dios y a su hermano David. Fue en 1996, Que su vida tomo un motivo más aparte del amor de Dios y el amor a la Música. Conoció al que iba hacer el compañero de su vida, Eliécer Meléndez.
Album BENDITO SEA

1. Un Jardin para mi Rey
2. Padre Nuestro


3. Siempre te Amare
4. Tal como soy
5. Ser Valiente como Daniel
6. El Señor es Mi Pastor
7. Cuando tu Naciste
8. vengo Ante Ti
9. El Toque del Gran Maestro
10. Bendito Sea
11. Pista, Padre Nuestro


Reproductor gracias a ADVMUSIC



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Skype. josephalemanz
tel: (506) 89116429  / 88999560

Musica Instrumental para el Culto divino

La Musica Cristiana Instrumental es excelente para relajar nuestro ser de un día del todo agotador, pero para el Culto Divino formaria en nosotros un concepto mas amplio de reverencia y adoracion a Señor de nuestra vidas, escuchar Santo, Santo, Santo en un tono majestuoso conmoveria tanto nuestro ser que un silencio admirador llenaria nuestra Iglesia y permitiriamos que Dios ingrese a nuestras mentes y de esa forma estar preparados para escuchar sus mensajes.
La forma como prodecemos en la Iglesia puede resultar para bendicion como para maldicion y ¿Como saberlo? pues simple, la reverencia es una de las mejores formas de alabar a Dios, al reverencialo lo estamos adorando, respetando y honrando, esto se convierte en bendicion para nosotros ya que cumplimos de esta forma sus estatutos y ordenandas por amor a su nombre.




Comentario de escuela sabatica

Comentarios de Escuela Sabatica por Alejandro Bullon.

Justificados por la fe


Justificados por la fe

Romanos 1:18, Pablo habló de que se reveló la ira de Dios. Pero en  Romanos 3:21 él habla de que la justicia se manifestó. Estamos pasando  del problema a la solución. ¿Cuál es la respuesta de Dios al problema de  que todos pecaron? Es la revelación de una justicia que viene de Él,  que existe aparte de la ley y que viene por fe. Esta es la buena  noticia. Pero el hecho de que la justificación por la fe es una buena  noticia no signi-fica que siempre ha sido una idea popular. Al escribir  este capítulo, una de las noticias persistentes en la TV ha sido el  juicio de un hombre que secuestró, torturó y brutalmente asesinó a un  niñi-to. Fue declarado culpable y sentenciado a reclusión perpetua, sin  posibili-dad de libertad condicional. Algunos no estaban contentos  porque no fue sentenciado a muerte, pero no he oído de nadie que pensaba  que la senten-cia era demasiado severa. Ninguno desearía que este  hombre estuviese libre. ¿Puede imaginarse a alguien que tenga un niño  pequeño que tuviese que vi-vir al lado de este hombre? ¿Pueden  imaginarse qué atrocidad sería si un ciudadano bien conocido fuera al  juez y le dijera: “Estoy dispuesto a ocupar el lugar de este hombre y  su-frir su castigo. Envíenme a mí a la cárcel y a él déjelo libre”?  ¿Habría algún juez que aceptara a este sustituto voluntario? ¿Cómo se  cumpliría la justicia si se liberara al hombre culpable dejándolo ir,  aunque alguien estuviera dis-puesto a aceptar la acusación y el castigo?   De acuerdo con el Antiguo Testamento, Dios difícilmente estaría  contento con un arreglo tal: “El que justifica al impío, y el que  condena al justo, am-bos son igualmente abominación a Jehová”  (Proverbios 17:15). ¿Quién quiere ver absuelto a una persona culpable?  Así, no es sorprendente que muchas personas hayan cuestionado la idea de  la justificación por la fe que Pablo presenta en Romanos 3:21 al 27. Si  la palabra justificación es sinó-   E   © Recursos Escuela Sabática   nimo de absolución en un tribunal de justicia, ¿qué sentido tiene que  Dios absuelva a los pecadores libremente por su gracia (3:21-24)? Tales  preguntas han conducido a debates teológicos, tanto dentro del  adven-tismo como en la comunidad cristiana más amplia, acerca de la  naturaleza de la justificación. ¿Es un asunto puramente legal por el  cual, sobre la base de la sustitución de Jesús, los pecadores son  declarados justos aún cuando no son justos? Esa clase de justificación  parece ser una ficción legal. Por otro lado, algunos interpretan  justificación como “hacer justo”. Dicen que cuando Dios justifica a las  personas las cambia realmente, de modo que ya no son pecadoras. No son  meramente declaradas justas, ¡ellas son justas! ¿Qué significa  justificación? Ambas posiciones probablemente simplifican demasiado el  tema de la justi-ficación o justicia. El término es a la vez complejo y  rico. Es cierto que proviene de un contexto legal y básicamente es  sinónimo de absolución. Pe-ro antes de decidir qué significa  justificación, necesitamos comprender cua-tro cosas. Primero, puede  surgir una confusión por la traducción de estos términos. Varias  palabras griegas comparten una raíz común, dik-, y todas ellas son  traducidas de diversas maneras al castellano. El adjetivo (díkaios), se  tradu-ce como “justo”. El sustantivo (díkaioo) puede ser traducido como  “justi-cia” o “justificación”. El verbo (díkaioo) a veces es traducido  como “justifi-car”, “declarar justo”, “pronunciar justo”, o “hacer  justo”. No sólo hay poca consistencia entre las diversas traducciones  bíblicas, sino que aún dentro de una misma versión estos términos se  traducen de manera diferente. Por ejemplo, Pablo usó el término  dikaiosúne cuatro veces en Romanos 3:21 al 31. Pero en las versiones  castellanas más comunes (Reina Valera Revisada de 1960 y 1995; Nueva  Versión Internacional, Biblia de Jerusalén), este término se traduce  como “justicia”, tanto en los versículos 21 y 22 como en los versículos  25 y 26. Segundo, este complejo de términos proviene del sistema legal  de los tiem-pos bíblicos, que era muy diferente del que tenemos hoy.  Nuestra visión de la justicia es la mujer con los ojos vendados que  sostiene una balanza de platillos, y pensamos en un juez como una  persona que delibera objetiva-mente y entrega sentencias sin prejuicios.  Sin embargo, en los tiempos bíblicos, los jueces estaban mucho más  involucrados activamente en la vida de las personas a las que servían.  Los jueces eran responsables de arreglar los asuntos en disputa y  procurar vindicar a los oprimidos.   © Recursos Escuela Sabática   Vemos esto en los Evangelios, cuando Jesús cuenta una historia de un  juez injusto (Lucas 18:1-8). Lo que Jesús quería decir tiene que ver con  la persis-tencia de la persona demandante como un modelo para la  oración, pero la historia también nos dice algo acerca de las  expectativas de la gente de esos tiempos con respecto al juez. En la  historia el juez no temía a dios ni a los hombres. Una mujer que había  sido molestada volvía a él para pedir vindi-cación contra su adversario.  El juez no se preocupaba por la justicia, de modo que siempre la  echaba. Pero finalmente, por causa de su persistencia, la vindicó. Se  esperaba que los jueces actuaran y resolvieran la situación. No se  quedaban sentados en su lugar para hacer sus decisiones. Tercero, el  término justificación tiene un trasfondo tan rico en el Antiguo  Testamento que va más allá del ambiente estrictamente legal. Dios es  justo en su fidelidad al pacto con su pueblo. Se refiere a su amor  interminable y firme que perdona y restaura vez tras vez, aún cuando las  personas sean in-fieles. Cuarto, justificación no es el único término  que usa Pablo en esta sección para comunicar la solución al problema del  pecado. También hay otros términos tales como redención y expiación  (también traducido como “pro-piciación” o “sacrificio de expiación”).  Todos estos términos eran palabras muy gráficas en tiempos de Pablo.  Desgraciadamente, hemos perdido las imágenes de la vida diaria que estas  palabras habrían traído automáticamen-te a los ojos de la mente de los  oyentes originales de Pablo. En vista de estos elementos del trasfondo,  ¿cómo habrían comprendido la idea de justificación los oyentes  originales de Pablo? No lo habrían visto como un término meramente  legal. Ni tampoco lo habrían considerado un término ético, como si  significara “de conducta buena”. Probablemente habrían pensado: “Oh,  Dios es como un juez que sale y trata de remediar las cosas”. También  habrían pensado en cuán a menudo dios había mostra-do su fidelidad en el  Antiguo Testamento. Por esto Pablo dice que esta jus-ticia ha tenido el  testimonio de la ley y los profetas (ver Romanos 3:21). En otras  palabras, los oyentes de Pablo habrían pensado más metafóricamente que  nosotros.   Dios no estaba declarando culpables a personas inocentes ni haciendo  que los pecadores quedaran instantáneamente sin pecado. Estaba  extendiéndose a personas que se habían apartado de Él y los estaba  restaurando a una nue-va relación de pacto con Él. Para ellos,  justificación haría sido un término de relación. Significa estar bien  con Dios en una nueva relación salvadora en la que dios llega a ser el  Amigo y el Salvador. Básicamente, en el con-texto bíblico, justificación  no es tanto un término legal o de conducta sino   © Recursos Escuela Sabática   de relación. La justificación resultaba cuando el juez ayudaba a  restaurar una relación que se había quebrado y ahora se arreglaba. Sin  embargo, este concepto era audaz, porque Pablo dice que esta nueva  re-lación, en la cual uno está en armonía con Dios, no puede producirse  sobre la base de logros humanos. Existe aparte de la ley. Por “ley”,  Pablo proba-blemente quería decir todo el sistema del judaísmo, pero  ciertamente habría incluido los Diez Mandamientos. Ningún acto humano  –ni siquiera la ob-servancia de los Diez Mandamientos o de cualquier  otra ley– puede reco-mendarnos a Dios y producir la justificación. Eso  sólo proviene por la gra-cia de Dios, la aceptación inmerecida que da  Dios. No podemos ganarla o atribuirnos ningún crédito por ella. Por eso,  toda jactancia “queda excluida” (Romanos 3:27). Ningún cristiano puede  alguna vez felicitarse y decir: “Mi-ra lo que hice para llegar a ser  justo”. La justificación es un don gratuito de Dios. Recibimos este don  gratuito sobre la base de la fe, la que, en este contexto, es un  compromiso total de confianza en Dios. Los eruditos bíblicos debaten el  significado de la expresión “fe en Jesucristo” en Romanos 3:22. Algunos  dicen que significa fe en Jesucristo. Así la traduce la NVI. Otros dicen  que significa la fe de Jesús mismo o su fidelidad. Pero cualquier sea  la forma co-rrecta, el texto sigue aclarando que es para los que tienen  fe o confianza en dios. Para recibir este don gratuito y lleno de gracia  de la justificación de-bemos confiar en Dios. La fe, o la dependencia  total o confianza, y el com-promiso con Dios es la única reacción  apropiada a su gracia. Pero los cris-tianos le deben a Dios aún esta fe  apropiada a su gracia. Pero los cristianos le deben a Dios aún esta fe.  Confiar en Dios no es una obra que nos hace ganar la justificación; es  el reconocimiento de que con nada podríamos ga-nar la justificación y,  por tanto, de que debemos llegar a depender totalmen-te de Dios. Para  resumir qué es lo que hemos cubierto hasta aquí diremos: Todos los seres  humanos hemos pecado y estamos irremediablemente perdidos. Dios tomó la  iniciativa por su propia gracia para alcanzar y salvar a los pecadores  al enviar a Jesucristo, su hijo, para morir por ellos. La única  respuesta apro-piada a su gracia es la dependencia total de Dios, que  elimina toda jactancia y reconoce que los seres humanos no pueden hacer  nada para ganar su sal-vación. Metáforas de la expiación   Muchos teólogos han tratado de desarrollar teorías del a expiación que  ex-pliquen exactamente cómo Dios nos salva por medio de la muerte y la  resu-   © Recursos Escuela Sabática   rrección de Cristo: sustitución, rescate, influencia moral y otras.  Pablo no nos da una teoría del a expiación. Más bien, él usa metáforas  para ayudar-nos a pensar en lo que dios ha hecho por nosotros. Cada  metáfora nos dice algo importante, pero ninguna cuenta toda la historia.  Esto es cierto también en este pasaje. Desgraciadamente, hemos perdido  las imágenes que están detrás de estas metáforas, imágenes que habrían  sido como una segunda na-turaleza para los primeros lectores de Pablo.  Como hemos notado, la justificación es la metáfora más dominante en este  pasaje. Presenta un cuadro de Dios como un juez fiel que,  decididamente, sale a poner las cosas en orden al establecer, a través  de Cristo, una nueva relación con los pecadores sin esperanza. Pero el  cuadro de Dios no se limi-ta al de un juez fiel. Pablo también usa la  metáfora de la redención (Roma-nos 3:24). Esto habría hecho que los  cristianos del siglo I pensaran en la li-beración de un esclavo. Sucedía  constantemente en su mundo. Los esclavos constituían un tercio de la  población, y muchos eran liberados todo el tiem-po. Los dueños a menudo  decretaban en sus testamentos que a su muerte sus esclavos fueran  liberados. Otros esclavos eran liberados cuando alguien estaba dispuesto  a pagar el precio para comprarlos y libertarlos. Los “liber-tos”  llegaron a ser una clase importante en la sociedad romana. Los satíricos  de los días de Pablo censuraban el hecho de que muchos de esos libertos  llegaban a ser ricos y vivían por encima de la condición que se  esperaba de ellos. No sólo somos absueltos y puestos en orden como  podría ocurrir en un tribunal legal, sino que también somos libertados  como ocurría en el mercado de esclavos. Una metáfora adicional es el  término que la Nueva Versión Internacional traduce como “sacrificio de  expiación” en Romanos 3:25. El único otro lu-gar donde aparece esta  expresión en el Nuevo Testamento es traducida co-mo “propiciatorio”  (Hebreos 9:5). Este era su significado original: el espa-cio por encima  del arca del pacto. Pero en Romanos probablemente signifi-ca más que  eso. Dios presenta a Jesús como el Sacrificio. Incluso esto es otra  metáfora, que sugiere que así como el pecado era simbólicamente ex-piado  por los sacrificios en el templo, así Cristo realmente expía nuestros  pecados. El cuadro aquí es el templo y sus sacrificios. Siendo que  ninguno de nosotros estuvo alguna vez en un templo para sacrificar un  cordero, la metáfora probablemente no significa tanto para nosotros como  significó pa-ra los creyentes romanos.   ¿Qué logran estas metáforas? Aquí Pablo no está meramente hablando  co-mo teólogo abstracto. Habla como predicador y pastor. Está usando  ilustra-ciones que crean cuadros en la mente de sus oyentes: como en un  tribunal,   © Recursos Escuela Sabática   hemos sido absueltos; como en un mercado de esclavos, hemos sido  puestos en libertad; y cómo en un templo, nuestros pecados han sido  expiados por la sangre de Cristo mismo. A menudo hemos usado estos  términos en forma demasiado abstracta y dejado de ver lo que Pablo  estaba escribiendo como pastor que estaba preocupado por el bienestar  espiritual de aquellos que es-cucharan la lectura de esta carta.  Justificación para todos Todavía hay otro aspecto osado en el anuncio de  Pablo de la revelación de la justicia de Dios. Es para todos los que  creen; no hay distinción entre jud-íos y gentiles (Romanos 3:22). Porque  los judíos creían que Dios había hecho una distinción. Lo había dicho  en Éxodo 8:22, y 23. Cuando envió las plagas que traumaron a los  egipcios, los israelitas fueron protegidos. Dios dijo que eso era para  mostrar que Él hacía diferencia entre Israel y las otras naciones. Ahora  Pablo está diciendo que Dios no hará ninguna distinción. ¿Cómo puede  ser esto?   Pablo responde a la pregunta citando la afirmación central de la fe  judía. Si vas hoy a una sinagoga judía, cualquiera sea el motivo de la  reunión, escu-charás la Shemá. Es la recitación de Deuteronomio 6:4:  “Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es”. Pablo argumenta que  si una persona toma es-ta afirmación central del judaísmo con seriedad,  Dios no puede ser el Dios sólo delos judíos; también debe ser “el Dios  de los gentiles” (Romanos 3:29). Y si Dios es el Dios tanto de judíos  como de gentiles, y si ambos pe-caron, y si su justicia restauradora se  da libremente por su propia iniciativa de gracia, entonces, ¿no tiene  sentido que Él tratar de la misma manera tan-to a judíos como a  gentiles? 1 Así, el panorama de este don es tan amplio como puede ser.  Abarca a todos. El don gratuito es para todos los que responden  adecuadamente con fe. Co-mo notamos en el capítulo 2, la justificación  por la fe no es sólo una doctri-na acerca de ´como se salvan las  personas. La misión de Pablo es reunir a judíos y gentiles. Todos  estamos en el mismo bote del pecado, y si escoge-mos poner nuestra fe en  Dios, todos estaremos en el bote de la salvación. No hay distinciones  entre judíos y gentiles, o entre cualesquieras clases en las cuales  podemos dividir a los seres humanos. La justicia es para todos.   Ya hemos visto que esta justicia para todos de Dios es “aparte de la  ley” (Romanos 3:21). Pablo repite esto en el versículo 28: “Concluimos,  pues,   1 Pablo seguirá este tema pero con más detalles en Romanos 9 al 11,  donde mostrará que la inclusión del os gentiles que hace Dios de ningún  modo anula su promesa de fidelidad a los judíos.   © Recursos Escuela Sabática   que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley”. Ninguna  canti-dad de obediencia, buenas obras o logros podrían alguna vez  recomendar-nos a Dios o ganarnos nuestra salvación. Eso podría llevarnos  a la conclu-sión de que la ley es desechable. Que está abolida. Pablo  sabía que esa con-clusión era posible; por tanto, hace una pregunta al  terminar este capítulo: “¿Luego por la fe invalidamos la l2y?”. A la luz  de lo que él ha dicho, no debemos sorprendernos de oír que su respuesta  fuese “¡Sí!” Pero no es así. De hecho, ni siquiera está cerca. La  respuesta es “¡Absolutamente no!”, sino que confirmamos la ley” (3:31).  Pablo no explica esto hasta que llegamos a los capítulos 6 y 7 de  Romanos. Allí él habla del tema de la función continuada de la ley y de  la cuestión de la conducta humana a la luz del hecho de que la salvación  es un don sólo por la gracia de Dios. Pero él ya nos ha dado algunos  indicios en este capí-tulo. Ya nos ha dicho que la ley nos hace  “conscientes del pecado” (versícu-lo 20). Eso no resuelve el problema  del pecado: sólo muestra que el pecado está allí. Otro indicio viene a  comienzos del capítulo 3. En los primeros versículos del capítulo, Pablo  plantea una cantidad de preguntas retóricas, pero no las responde. Una  de ellas es: ¿Por qué no decir; Hagamos males para que ven-gan bienes,  ya que la gracia de Dios se ocupa del mal? En otras palabras, algunas  personas podrían posiblemente responder a la doctrina de la gracia que  enseña Pablo “viviendo y pecando” como les agrada porque de todos modos  la gracia se ocupará del pecado. Pablo admite que esa no era sólo una  conclusión teóricamente posible de su enseñanza; algunos que lo oye-ron  realmente pretendieron que eso era lo que él enseñaba. Pablo lo cancela  diciendo que su “condenación es justa” (versículo 8). Pero en Romanos 6 y  7 él tratará este tema en detalle. Lo analizaremos más tarde. Un relato   La Navidad pasada nuestros tres nietos estaban con nosotros (en ese  mo-mento tenían 5, 4, y 1 año). El espacio debajo del árbol estaba más  que ocu-pado con regalos hermosamente envueltos para que cada uno de  ellos los abriera; tantos, que ellos se aburrieron antes de terminar de  abrir todos. Pero un regalito muy sencillo entusiasmó a los de 4 y 5  años más que muchos otros regalos más hermosos y costosos:  globos-cohetes. Son globos largos y angostos que uno los sopla y luego  los suelta y los mira como vuelan. Estos globos-cohete no existían  cuando yo era niño. Solíamos inflar globos co-munes y los soltábamos,  pero no iban ni muy lejos ni por mucho tiempo. Los globos-cohete tienen  una abertura mucho más pequeña de modo que   © Recursos Escuela Sabática   vuelan y vuelan y vuelan. Y para que entusiasme más, tienen un  elemento en la abertura que produce un efecto sonoro. En nuestra casa  tenemos un lugar perfecto para lanzar esos globos. La en-trada a la casa  es un pasillo que está abierto también en el piso superior. Uno puede  ponerse allá arriba y dejar que los globos vuelen y aterricen en el  pasillo abajo. Los niños hicieron volar sus globos-cohete por un tiempo.  Pero entonces un globo chocó con la pared, y tal vez por tener alguna  humedad en el exterior se quedó pegado a ella. El globo estaba demasiado  lejos del lugar del lan-zamiento para que los niños pudieran  alcanzarlo. De modo que mis nietos ingeniosos corrieron escaleras abajo y  comenzaron a saltar para tratar de al-canzarlo. Pero el globo estaba  pegado a más de 3,20 meros por sobre el piso del vestíbulo. Imagínense a  los dos niño, el más alto medía como un metro, tratando de saltar para  llegar a los 3.50 metros para recuperar su globo. De más está decir que  no pudieron hacerlo. Pero no renunciaron a ello. Buscaron una escalera  pequeña que usa mi es-posa para alcanzar las alacenas más altas. Apenas  tiene unos 90 centímetros de altura. Noventa centímetros, más un metro,  más un poco de estiramiento todavía no llegaban ni cerca de los 3,50  metros. Después de unos momen-tos, reconocieron que no alcanzarían el  globo con esa escalerita, y de modo que decidieron que habían visto una  más larga en el garaje y fueron a bus-carla. Entonces, mientras plegaban  la escalerita para ir a buscar la más grande, el globo –que  aparentemente se había secado– cayó sobre ellos. Hubo dos reacciones  totalmente diferentes. Un niño saltaba de alegría y gri-taba: “¡Lo  tenemos!”. El otro se puso a llorar y dijo: “Pero yo quería que lo  bajáramos nosotros”. Las buenas nuevas de Pablo son que Dios ha  derramado gratuitamente su gracia sobre nosotros y nos ha salvado. La  respuesta apropiada es gritar de alegría porque es algo que nunca  hubiéramos podido hacerlo por nosotros mismos.      

Elena G. de White

ELENA GOULD HARMON nació en Gorham, Maine, el 26 de noviembre de 1827 en la familia de Roberto y Eunice Harmon. Ella, junto con su hermana melliza Elizabeth, eran las menores de un grupo de ocho hermanos. Cuando Elena comenzaba su adolescencia, ella y su familia, aceptaron las interpretaciones bíblicas de un granjero que se volvió predicador Bautista, Guillermo Miller. Junto con Miller y otros 50.000 adventistas sufrió un amargo chasco cuando Cristo no regreso el 22 de octubre de 1844, la fecha que indica el fin de la profecía de los 2.300 días de Daniel 8.

Jaime y Elena White en 1844
En diciembre de 1844, Dios le da a Elena su primera de unas casi 2000 visiones y sueños. En agosto, 1846, se casó con Jaime White, un ministro adventista de 25 años que compartió la convicción que ella tenía de que Dios la había llamado para que haga la obra de una profetisa. Poco después de que se casaron, Jaime y Elena comenzaron a guardar el sábado como séptimo día, conforme al cuarto mandamiento. Madre de cuatro varones, Elena experimentó el dolor de perder por medio de la muerte a dos de sus hijos. Herbert murió a las pocas semanas de nacer, y Henry murió a los 16 años. Sus otros dos hijos, Edson y William, llegaron a ser ministros adventistas.

Elena de White fue una escritora prolífera. Comenzando con 1851, cuando publicó su primer libro, se extiende en un caudal de artículos, libros y folletos. Elena G. de White en 1864
Entre ellos, algunos son puramente devocionales, mientras que otros son selecciones de muchas de sus cartas personales con consejos, escritas en el transcurso de los años. Otros son históricos y delínean la continua batalla entre Cristo y Satán por el control de los individuos y las naciones. También publicó libros sobre educación, salud, y otros temas de especial importancia para la iglesia. Después de su muerte se han publicado cerca de 50 compilaciones, en su mayoría de materiales que no se habían publicado con anterioridad. Es autora de varios miles de artículos que fueron publicados, con el correr de los años, en las revistas Review and Herald, Signs of the Times, y otros periódicos Adventistas del Séptimo Día.

No obstante su timidez y renuencia, Elena de White se convirtió eventualmente en un oradora pública muy popular, no sólo en los Estados Unidos, sino también en Europa y Australia. Se demandaba su presencia no sólo en reuniones adventistas sino también ante audiencias no adventistas, donde se apreciaban mucho sus temas sobre temperancia. Durante 1876 ella habló a una audiencia estimada en 20.000 personas, su mayor audiencia, en Groveland, Massachusetts, por más de una hora sin la ayuda de un micrófono. En su visión del 6 de junio de 1863, Elena de White recibió instrucción sobre cuestiones relacionadas con la salud, como el uso de drogas, tabaco, café, té, comidas con carne, y sobre la importancia del ejercicio, la luz del sol, el aire fresco, y el auto-control en la dieta. Sus consejos de salud, basados en ésta y otras visiones posteriores, han provisto a los Adventistas de un estilo de vida que da como resultado el que vivan unos siete años más que la persona promedio en Estados Unidos.

Elena de White leía mucho. Se dio cuenta que la lectura de otros autores le ayudaba en su propia redacción mientras presentaba las verdades que se le revelaban en visión. También el Espíritu Santo le impresionaba para que a veces incluyera en sus propios artículos y libros gemas literarias de las obras de otros. No pretendió ser infalible ni que sus escritos fueran tratados en igual forma que las Escrituras, aunque creyó firmemente que sus visiones eran de origen divino, y que sus artículos y libros eran producidos bajo la conducción del Espíritu de Dios. Básicamente una evangelista, su preocupación principal en la vida era la salvación de almas  Elena de White fue una persona generosa, y dio un buen ejemplo de cristianismo práctico. Por años guardaba retazos de tela a mano pues si veía a una mujer que necesitaba un vestido, podía proveer asistencia. En Battle Creek asistía a remates, compraba muebles usados, y los guardaba; entonces si la casa de alguien se incendiaba o cualquier otra calamidad afectaba a una familia, estaba preparada para ayudar. Antes que la iglesia implementara un plan de jubilación, si sabía de algún ministro anciano que estaba con problemas financieros, le enviaba un poco de dinero para ayudarlo a enfrentar sus necesidades más urgentes.

Elena de White en 1899
Elena de White murió el 16 de julio de 1915. Por 70 años presentó fielmente los mensajes que Dios le dio para su pueblo. Nunca fue elegida para ocupar un cargo en la iglesia, aunque los líderes de la iglesia siempre buscaban su consejo. Asistió a la escuela sólo hasta los 9 años, pero sus mensajes pusieron en marcha las fuerzas que dieron a luz el sistema educativo mundial de la Iglesia Adventista, desde guarderías hasta universidades. Aunque no tenía ningún entrenamiento médico, el fruto de su ministerio puede verse en la red de hospitales, clínicas y dispensarios adventistas que se encuentran alrededor del mundo. Y aunque no fue formalmente ordenada como ministro del evangelio, provocó un impacto espiritual casi sin paralelo en las vidas de millones, desde un extremo de la tierra hasta el otro.

Los libros de Elena de White continúan hasta el presente ayudando a las personas a encontrar a su Salvador, a aceptar el perdón de sus pecados, a compartir esta bendición con otros, y a vivir en la esperanza de la promesa de su pronto regreso.

Cuando no pasa nada


Se miran. No dicen nada. Es como si se les hubiera secado la vertiente del amor. Hace mucho tiempo que todo es rutina. Un día acompañando al otro, sin más motivación que terminar rápidamente ese día para comenzar otro. Es la triste realidad de miles de parejas. Cuesta creer que algunas personas estuvieron en algún momento tan enamorados que no podían despegarse uno del lado del otro.

El amor es como una planta delicada -dijo alguien- y hay que cuidarlo, porque de otro modo se seca y termina convertido en una fría maleza amarilla que se va muriendo poco a poco.
Pasa la emoción del primer encuentro, del contacto silencioso de dos personas que comienzan a conocerse viene el verdadero desafío que consiste en comenzar a vivir. Si, eso, vivir. Porque la vida real, la que vale la pena, se vive en compañía y no de manera solitaria y silenciosa.

Sin embargo, no funciona como en las películas de Hollywood, donde pareciera que todo se soluciona con un beso. Hay que construir. Es preciso enfrentar los miedos aprendidos. Hay que darse el tiempo para construir una relación. Ladrillo a ladrillo, el edificio de la relación de pareja se hace día a día, momento a momento, con paciencia y con una gran cuota de tolerancia y la convicción de que nadie es perfecto. Sólo es un ser humano que ha decidido transitar el camino junto a nosotros. Vivir es construir una relación con otra persona que eligió compartir su soledad con la nuestra, no para fundirse y hacerse una masa indefinida, sino para estar juntos pero no atados.

A amar se aprende

Por definición el ser humano es un ser proclive a aprender. Desde que nace necesita desarrollar la capacidad que le permitirá sobrevivir adecuadamente. Quien no aprende, no vive. Ese concepto se lo entiende en la mayoría de las actividades humanas, no obstante, cuando se llega al aspecto afectivo, mucha gente da por hecho que las respuestas han de ser automáticas.

A amar se aprende
El amor, quizá el aspecto más radicalmente distintivo de la raza humana, no es automático, se aprende. Es una respuesta afectiva producto de una serie de elementos donde el aprendizaje es la clave fundamental. Sócrates hablaba de la mayeútica de la verdad, en otras palabras, de extraer al modo de una partera, la verdad que habitaba en las personas.
Del mismo modo, es preciso descubrir las capacidades naturales que el ser humano tiene para amar y guiarlo para que se constituya en un ente adecuadamente equilibrado en su entrega de amor.

Los árboles necesitan ser guiados o crecen chuecos o torcidos, del mismo modo los afectos, han de ser orientados para que no culminen siendo algo diferente a lo adecuado.

La tekné griega
Los griegos hablaban de la tekné, es decir, de la técnica o el arte que permitía practicar la virtud y descubrir el bien hacer de las cosas. Todo tenía una forma adecuada y había que descubrirla. Era lo que denominaban el "arte de la vida". En este espectro de aprendizaje no escapaba el amor. Platón (428-347 a.C.) en su diálogo El Banquete no pretende dar un discurso sobre el amor, sino enseñar a amar.

La noción de saber se estructuraba a partir de esa vieja máxima de Sócrates: "Conócete a ti mismo", sin ese conocimiento no era posible ningún otro. La interacción con la sociedad estaba mediatizada por el conocimiento de sí mismo. La interioridad y el cultivo del mundo interior eran fundamentales en la comprensión de la realidad.

El cambio moderno
Sin embargo, en la modernidad se cambió el eje. Con Descartas el foco de atención pasó de la interioridad al conocimiento abstracto, el conocer por conocer, la información pura y sin relación con la subjetividad propia.

En ese sentido Michael Foucault (1926-1984), el filósofo francés en su libro La hermenéutica del sujeto (México: Fondo de cultura económica, 2002), señala que: "entramos en la edad moderna (quiero decir que la historia de la verdad entró en su período moderno) el día en que se admitió que lo que da acceso a la verdad, las condiciones según las cuales el sujeto puede tener acceso a ella, es el conocimiento, y sólo el conocimiento”.

Eso privó al individuo del cultivo de su interioridad. El énfasis moderno dio un giro que cambió la perspectiva y nos tiene así desde entonces, en la búsqueda del dato, en la ingenua impresión que es simplemente "conocer" para "saber", creyendo con eso que con el dato es suficiente para aprender.

El aprendizaje del amor
Lo cierto es que para aprender a amar, "saber la teoría del amor" no es suficiente. Se aprende a amar en primer lugar cuando los que enseñan a un niño abrazan sin condiciones. Cuando aceptan sin recriminaciones. Cuando fomentan el autoaprecio sin estridencias de ningún tipo.

El amor se cultiva en el contexto de la dignidad, del aprecio, de la tranquilidad afectiva, del compromiso incondicional del que dice amarnos. En otras palabras, la infancia es radical para que el individuo aprenda el ejercicio de amar. Cuando existen carencias en tal sentido, el individuo estará baldado el resto de su vida, cojeando emocionalmente aunque no se de cuenta que algo falta.

La escuela del amor
Leo Buscaglia (1924–1998) enseñó que el amor y el aprendizaje van de la mano. En su libro Vivir, amar y aprender, señaló sin ambigüedad que sin educación, el amor es simplemente una utopía. Mientras ese concepto no se entienda a cabalidad, muchos seguirán siendo analfabetos emocionales, ignorantes de sus propios procesos afectivos y desconocedores de la necesidad de aprender el ABC de la vida amorosa que no consiste en escuchar discursos, sino en reproducir actitudes que generen confianza, seguridad y compromiso.
Es probablemente el mayor aporte de Daniel Goleman con su Inteligencia emocional, convencernos que hay un área donde se incapaz cuando no se ha educado adecuadamente.

Pareja y aprendizaje del amor
Una investigación realizada en Londres y dirigida por Marc A. Brackett, de la Universidad de Yale, se reclutó a 180 parejas jóvenes (de una edad media de 25 años). Todos se sometieron a un test de inteligencia emocional y se demostró que quienes daban un más alto porcentaje en los cuestionarios de inteligencia emocional, demostraban tener una mayor satisfacción y sentimientos de felicidad en sus parejas.

Por lo tanto, quien no aprende a amar, reprobará en una de las experiencias más significativas de la vida: La vida en pareja. No es cosa de poca monta procurar ser formados en este aspecto tan importante. Una relación de pareja se construye, por tanto, la inteligencia emocional juega un papel básico para fundar una buena construcción del vínculo, tal como han demostrado María Elena López y María Fernanda González en su libro Inteligencia en pareja: un encuentro entre la razón y la emoción.

Conclusión
A amar se aprende, no es automático ni genético, se precisa de formación que parte fundamentalmente en la infancia y luego se va proyectando a lo largo de la vida. No se logra equidad, equilibrio, estabilidad, dignidad y respeto sin aprendizaje y esos son aspectos esenciales del amor.

Autor:
Miguel Angel Nuñez

Cuando no pasa nada

Se miran. No dicen nada. Es como si se les hubiera secado la vertiente del amor. Hace mucho tiempo que todo es rutina. Un día acompañando al otro, sin más motivación que terminar rápidamente ese día para comenzar otro. Es la triste realidad de miles de parejas. Cuesta creer que algunas personas estuvieron en algún momento tan enamorados que no podían despegarse uno del lado del otro.

El amor es como una planta delicada -dijo alguien- y hay que cuidarlo, porque de otro modo se seca y termina convertido en una fría maleza amarilla que se va muriendo poco a poco.
Pasa la emoción del primer encuentro, del contacto silencioso de dos personas que comienzan a conocerse viene el verdadero desafío que consiste en comenzar a vivir. Si, eso, vivir. Porque la vida real, la que vale la pena, se vive en compañía y no de manera solitaria y silenciosa.

Sin embargo, no funciona como en las películas de Hollywood, donde pareciera que todo se soluciona con un beso. Hay que construir. Es preciso enfrentar los miedos aprendidos. Hay que darse el tiempo para construir una relación. Ladrillo a ladrillo, el edificio de la relación de pareja se hace día a día, momento a momento, con paciencia y con una gran cuota de tolerancia y la convicción de que nadie es perfecto. Sólo es un ser humano que ha decidido transitar el camino junto a nosotros. Vivir es construir una relación con otra persona que eligió compartir su soledad con la nuestra, no para fundirse y hacerse una masa indefinida, sino para estar juntos pero no atados.

Todos pecaron

El libro de romanos comienza bien. Por lo menos los primeros 17 versículos son un buen comienzo. Culminan con la buena nueva de que la justicia de Dios se ha revelado. Justicia o justificación no son palaras que usamos cada día en la conversación corriente, pero suena como algo positivo. Tomaremos un tiempo en el capítulo siguiente para examinar de qué trata esa justicia.
Después de 17 versículos que conducen a la revelación de la justicia de dios; sin embargo, Pablo cambia el tono de su carta. Avanza en una dirección que no parece tan positiva; en realidad, suena directamente como negativa. Romanos 1:18 a 3:20 habla acerca de la revelación de la “ira” de Dios. ¡Esto difícilmente suena como buena noticia! La mayoría de nosotros preferiríamos olvidarnos de la ira de Dios. ¿No hemos superado todo eso “pecadores en manos de un Dios airado”? Pero para Pablo el mensaje de las buenas nuevas incluye más bien un extenso análisis de la ira de Dios.
Comencemos con los primeros versículos, que nos levan a la revelación de la justicia. Después de eso tendremos que seguir a Pablo y tomamos un tiempo para pensar en la ira de Dios.
La revelación de la justicia
En nuestras cartas ponemos el nombre del remitente al final, pero en el mundo grecorromano las cartas comenzaban con el nombre de quien la enviaba, seguido por el nombre de quien la recibía, y luego, generalmente, la expresión Saludos. Así, Pablo comienza su carta con su nombre. Pero saliendo de la forma acostumbrada, añade unas pocas palabras acerca de quién es él. Es siervo, o esclavo, de Jesucristo, llamado a ser apóstol y apartado para el evangelio. Luego amplía el inicio típico de una carta añadiendo una breve descripción de ese evangelio. Es el mensaje profetizado en las Escrituras (para Pablo, eso significaba el Antiguo Testamento), y es acerca de Jesucristo, quien fue declarado el Hijo de Dios por su resurrección de los muertos.
Pablo luego añade que su misión es llamar a los gentiles a la “obediencia a la fe” (Romanos 1:5). Este concepto es tan importante para él, que abre y cierra la carta con él; lo encontramos de nuevo en Romanos 15:18, aunque aquí Pablo no menciona específicamente la fe. De modo que, al comienzo y al final de la carta, Pablo deja bien en claro su misión: Dios quiere que los gentiles también le obedezcan por medio de la fe.
Después de seis versículos, Pablo finalmente llega a la segunda parte de la carta, que generalmente viene después de sólo una o dos palabras. Los receptores a quienes se dirige la carta: “a todos los que estáis en Roma, amados de Dios, llamados a ser santos” (1:7). Para Pablo, la palabra santos no significa personas en un vitral de una catedral, sino todos los que fueron llamados por Dios y apartados para su servicio.
Cuando Pablo llega a la línea del “saludo” (la última parte del versículo 7), hace un juego de palabras y usa en cambio la palabra gracia. Las dos palabras (en griego) suenan muy parecidas, y gracia es el término más importante del vocabulario teológico de Pablo, de modo que tiene sentido que la use para su salutación. Otros escritores cristianos de cartas hicieron lo mismo.
En los versículos 8 al 15 Pablo habla de su deseo de visitar la iglesia de Roma, como ya lo notamos anteriormente. En los versículos 16 y 17 llega a la sentencia que resume su tesis de la carta. Está escribiendo acerca de la revelación de la justicia de dios, una justicia que viene de Dios y se alcanza sobre la base de la fe, del comienzo al final. Cita Habacuc 2:4 para apoyar lo que dice. Esta justicia resulta en la salvación, y es para todos los seres humanos, tanto judíos como gentiles. Sin embargo, en este momento Pablo no explica el significado de esta justicia. Lo hará en la última parte del capítulo 3, y esperaremos hasta nuestro próximo capítulo para analizarlo.
La revelación de la ira
Tan pronto como Pablo expresó con su pluma la idea de la revelación de la justicia, se vuelve a la revelación de la ira. En el versículo 18 dice que la ira de Dios “se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia” de los seres humanos. Esto plantea dos preguntas: ¿Qué es la ira de Dios?, y ¿quiénes son esos seres humanos impíos e injustos?
Pablo deja bien en claro qué es la ira de Dios en los versículos siguientes. El uso del término puede no ser el mismo que el de otros escritores bíblicos; para Él, la ira de dios es el otro lado de la moneda de su decisión de otorgar libertad a los seres humanos. Dios les da a los seres humanos la libertad de aceptarlo o rechazarlo, pero sus acciones tienen consecuencias. La ira de Dios es permitir a las personas vivir con las consecuencias de sus elecciones. El los “entrega” a sus propias elecciones y acciones (versículo 24). La ira de Dios no es su acción directa contra los seres humanos; más bien, es entregarlos a los resultados de sus propias elecciones. Para parafrasear un dicho antiguo, Él permitirá que duerman en la cama que se hicieron para sí mismos.
La palabra que usa Pablo que se traduce como que “Dios los entrega” es muy interesante. Se usa en varias formas importantes en el Nuevo Testamento. Puede referirse a la tradición oral o escrita que “se pasa” a otra persona, o el entregarse a sí mismo como en una guerra, o el confiar un objeto a otra persona, o de entregar una persona a las autoridades para ser arrestada o ejecutada.
Pablo usa el término tres veces en unos pocos versículos en el contexto de la ira de Dios, y lo hace para hablar de que Dios “entrega” o “da” a las personas para que sigan sus propios planes. Esas tres veces aparecen dentro de Romanos 1:24 al 32:
“Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén”.
“Por esto, Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aún sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la muer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío”.
“Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen, estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad, llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades, murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia, quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican” (la cursiva fue añadida).
Tres veces Pablo enfatiza que Dios los “entregó” a sus malas elecciones. Este nos es un castigo activo de Dios por los pecados de los seres humanos, es que Él pasivamente les permitió cosechar los resultados de volverle las espaldas a Dios y a sus caminos.
No obstante, Pablo señala también otros aspectos de la ira de dios. Vendrá un día de juicio final: “Por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios” (Romanos 2:5).
Sin embargo, esta revelación de la ira de Dios no es su palabra final. Dios valora la libertad, de modo que permite que la gente viva las consecuencias de sus decisiones. Pero ama a los seres humanos aún más, de modo que interviene con su gracia por medio de Cristo Jesús para ofrecer el perdón y la salvación a pesar de las elecciones de las personas. Dos veces en los capítulos siguientes de Romanos, Pablo usa el término entregó de una manera positiva. En esos lugares él dice que a pesar de la maldad humana, Dios entregó a Jesús por nuestros pecados y para nuestra liberación. Pero eso nos lleva demasiado adelante en la historia. Llegaremos a esos textos más tarde.
El pecado gentil y el judío
Ahora veamos la segunda pregunta: ¿Quiénes son esas personas malvadas? Los pecados enumerados en Romanos 1:24 al 32 son los pecados que los judíos generalmente condenaban en el mundo gentil. Las censuras judías contra los gentiles generalmente se concentraban en su inmoralidad sexual y su idolatría. Por supuesto, en el mundo grecorromano estos dos aspectos generalmente iban juntos, ya que los templos paganos cobijaban una buena porción de prostitutas. Cualquier judío que leyera la mitad del primer capítulo de romanos habría dicho: “Muy bien, hermano Pablo. Realmente estás dando en la cabeza del clavo ahora. ¡Qué reflexivo eres al llamar al pecado pro su nombre correcto y condenar a estos gentiles pecadores! ¡Ciertamente lo merecen!”
La descripción que hizo Pablo de los gentiles era exacta. Sólo hay que leer las descripciones que los historiadores y moralistas romanos dieron de los banquetes en las casas, los templos y los palacios, para ver que tales actividades eran frecuentes en la cultura grecorromana del primer siglo.
¡Pero hay que ver cómo Pablo invierte las posiciones en el capítulo 2! Precisamente cuando los judíos estarían proclamando sus “Amenes”, Pablo vuelve sus cañones contra ellos. Dice: “Por lo cual eres inexcusable, oh hombre, quienquiera que seas tú que juzgas; pues en lo que juzgas a otros, te condenas a ti mismo; porque tú que juzgas haces lo mismo” (Romanos 2:1).
Para Pablo, juzgar a otros por sus pecados era tan malo como los pecados que ellos cometían. Dios es el único Juez. Juzgar a otros es usurpar el lugar de Dios y, por tanto, es una clase de blasfemia. Además, los judíos a menudo terminaban cometiendo en secreto los mismos pecados que los gentiles cometían abiertamente. Así que, en el capítulo, Pablo es tan duro con los judíos como lo fue con los gentiles en el capítulo 1. Note lo que dice en Romanos 2:17 al 24;
“Tú tienes el sobrenombre de judío, y te apoyas en la ley; y te glorías en Dios, y conoces su voluntad, e instruido por la ley apruebas lo mejor; y confías en que eres guía de los ciegos, luz de los que están en tinieblas, instructor de los indoctos, maestro de niños, que tienes en la ley la forma de la ciencia y de la verdad. Tú, pues, que enseñas a otros, ¿no te enseñas a ti mismo? Tú que predicas que no se ha de hurtar, ¿hurtas? Tú que dices que no sea de adulterar, ¿adulteras? Tú que abominas a los ídolos, ¿cometes sacrilegio? Tú que te jactas de la ley, ¿con infracción de la ley deshonras a Dios? Porque está escrito, el nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles por causa de vosotros”. [1]
Pablo dice que los judíos son testigos tan malos que le dan a dios un nombre manchado entre los gentiles.
Pecado universal
Pablo afirma el principio básico en Romanos 2:11. Dios no muestra parcialidad. Su ira ofrece “oportunidades iguales” a todos. Tanto judíos como gentiles son pecadores. Esto lleva a la conclusión, en Romanos 3 de que ninguno es justo. Pablo dice: “Ya hemos acusado a judíos y a gentiles, que todos están bajo pecado” (Romanos 3:9).
Después de decir esto, Pablo hace algo interesante. Vuelve al Antiguo Testamento y ofrece una serie de citas, mayormente de Salmos) que apoyan este punto. Al hacer resto reúne las más severas denuncias de la pecaminosidad humana que puede encontrar. Las referencias incluidas en este conglomerado de textos, por orden de aparición, son Salmo 14:1-3; 53:1-3; Eclesiastés 7:20; Salmo 5:9; 140:7; Isaías 59:7, 8; y Salmo 36:1. En conjunto, el mensaje de Pablo parece bastante sombrío:
“No hay justo, ni aún uno;
No hay quien entienda,
No hay quien busque a Dios.
“Todos se desviaron,
A una se hicieron inútiles;
No hay quien haga lo bueno,
No hay ni siquiera uno.
“Sepulcro abierto es su garganta;
Con su lengua engañan.
“Veneno de áspides hay debajo de sus labios;
Su boca está lleno de maldición y amargura.
“Sus pies se apresuran para derramar sangre;
 Quebranto y desventura hay en sus caminos;
y no conocieron camino de paz.
“No hay temor de Dios delante de sus ojos” (Romanos 3:10-18).
Bien podríamos estar tentado a preguntar: Pablo, ¿es realmente así de sombrío? ¿No quisieras limitar esto un poco? ¡Nos desaminarás a todos!” Pero en este momento Pablo quiere pintar  el cuadro tan oscuro como le sea posible. Quiere estar seguro de que ninguno dejará esta sección de romanos diciendo: “¡Realmente le pegó fuerte a toda esa gente malvada, y estoy muy contento de no ser como ellos!” Una empresa de alquiler de autos tenía una propaganda que de3cía: “Deja que ___________ te ponga en el asiento del conductor”. Pablo quiere estar seguro de que nos damos cuenta de que él nos puso a todos en un asiento, pero no es el asiento del conductor sino en el banquillo de los acusados. La esencia es que “no hay diferencia, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:22, 23).
Sólo demostrando la universalidad del pecado Pablo puede avanzar en forma lógica hacia la inclusividad de todos en el don gratuito de la salvación, que es su mayor preocupación. El mensaje que quiere comunicar es acerca de la justicia, no de ira; es de gracia, no de “entregar” a todos a la maldad. Pero su mensaje tiene sentido sólo si primero pone el fundamento del pecado universal. Sólo si todos estamos en el condenado bote de la pecaminosidad puede el mismo bote salvavidas de la gracia salvarnos a todos.
Algunos problemas periféricos
Esta sección de Romanos plantea algunos problemas que han producido muchas discusiones y debates. Sin embargo, en la mayoría de los casos Pablo no analiza los problemas que a nosotros nos gusta debatir; por tanto, es peligroso que saquemos conclusiones con respecto a estos problemas. Por ejemplo, el tema de la ley natural que Pablo parece plantear en Romanos 1:18 al 20 y 2:15 y 16 ha generado muchos debates. En estos pasajes Pablo habla de los gentiles que por naturaleza hacen las cosas de la ley. ¿Está él afirmando aquí una ley natural que es suficiente para la salvación aparte de conocer a Cristo? ¿O se está refiriendo a los gentiles que han llegado a conocer a Cristo y que por tanto hacen las cosas que la ley requiere porque por medio del nuevo pacto estas cosas están ahora escritas en sus corazones?
Es cierto que los adventistas del séptimo día creen, sobre la base de escritos de Elena de White, que en el reino de Dios habrá personas que nunca oyeron el nombre de Cristo pero que respondieron a la voz de Dios en sus corazones. Pero lo que tenemos aquí no es evidencia suficiente para concluir con certeza de que esto es lo que Pablo está diciendo aquí. Tenemos que recordar que el tema de eta sección de romanos no es cómo se salvan las personas, sino la universalidad del pecado. Pablo puede estar señalando sencillamente que los gentiles hacen cosas buenas, que los judíos no tienen el monopolio de la virtud. Pero la conclusión sigue siendo que todos somos pecadores.
Otro tema muy debatido es el de la sexualidad, especialmente, la homosexualidad. De nuevo, este no es el tema aquí. Pablo no está ocupándose de temas que son importantes para nosotros tales como las diferencias sexuales y las prácticas homosexuales y cómo deberíamos tratar tal distinción. Sencillamente está mostrando que la práctica homosexual que él ve en la sociedad es evidencia de la pecaminosidad del mundo.
Hemos completado nuestro examen de la ira de Dios y de la universalidad del pecado, y estamos listos para avanzar hacia la solución divina, las buenas nuevas llenas de gracia de la justificación por la fe.

Características literarias de Romanos 1:29 al 31
Hay varias figuras literarias en el original griego de Romanos 1:29 al 31 que se pierden en las traducciones. Por ejemplo, Pablo vinculó las palabras griegas para “envidia” y “homicidio”, fthónos y fónos (versículo 29). También agrupó tres palabras que terminan con un sonido –ía: adikía, ponería y pelonesía, que se traducen como “injusticia”, “perversidad”, y “avaricia” (versículo 29). Y en el original griego las palabras para “necios” y “desleales” son axúnetos y asúnthetos (versículo 31). Pablo también usa la onomatopeya: palabras que suenan como lo que significa. Por ejemplo, el término griego para personas que chismean literalmente significa “susurradores” (versículo 30). Cuando pronuncias el griego original, psithuristés, ¡se puede oír el susurro!
Recuerda, Pablo no escribió Romanos con una pluma en la mano. De acuerdo con Romanos 16:22, él lo dictó a un escriba llamado Tercio. Este nombre significa “tercero”, y probablemente indica que el escriba era un esclavo, siendo que los esclavos a menudo eran llamados sencillamente Primero, Segundo, Tercero, etc. Caso se puede oír a Pablo divirtiéndose con estas palabras que suenan parecidas mientras las articula para que Tercio las escriba.


[1] La última frase está basada en Isaías 52:5 y Ezequiel 36:22.

¿Qué Podemos decir del baile como recreación para los Cristianos?

Si los amigos del cristiano son también cristianos – y no otros debieran ser sus amigos íntimos-, se gozarían solamente en aquellas cosas que Cristo podría compartir. ¿Podrías invitarlo a un baile? ¿Puedes imaginar al Señor Jesús bailando los modernos bailes sociales? El ritmo –es decir, el movimiento organizado- no es en sí mismo pecado; porque todos los movimientos de la creación son rítmicos. Pero el ritmo y la música del baile de hombres y mujeres juntos tiene solamente un propósito, la complacencia de las pasiones sensuales. Esto lo niegan siempre con vehemencia los proponentes del baile. Pero su negación con frecuencia es hipócrita, como bien puede probarse. ¿Podría alguien pasar por todo el esfuerzo físico y emocional del baile sin el estímulo del compañero? En seguida alguien dirá que ello ocurre también en la danza clásica, la danza en grupo o las danzas interpretativas. Pero en ella el auditorio es el estimulado y el que estimula, y los efectos sensuales pueden ser mentales.
 
La Biblia enseña claramente que la impureza es cosa de los pensamientos. ¿Pueden los pensamientos ser puros en la atmósfera de una sala de baile?

De nuevo alguien dirá: "Limítese el baile solamente al hogar". Pero aquí, como cuando se bebe y se juega en el hogar, hay tan solo un paso del hogar al infierno. El joven que ha aprendido a bailar en el hogar es arrojado en el mundo sin armadura moral. ¿Conduce el baile a la santidad? ¿Puede el cristiano orar mientras baila? ¿Puede el Espíritu Santo morar en el corazón mientras el cuerpo se mece al son de una rumba u otra música "tropical"? La misma pregunta nos da la respuesta.
Puede que preguntes en cuanto a la danza que aparece en la Biblia. No son muchos los textos que la mencionan. De éstos Éxodo 15:20; Jueces 11:34; 21:2, 23; 1 Samuel 18:6; 21:11; 29:5; Jeremías 31:4 se refieren a jóvenes, niñas y mujeres, que danzaban solas, puramente como expresión de gozo. Los siguientes versículos mencionan también a niños y hombres que bailaban solos para manifestar su alegría: 2 Samuel 6:14, 16; 1 Crónicas 15:29; Job 21:11; Mateo 11:17; Lucas 7:32. En los siguientes versículos la danza, sin mecionar quien la empleó, se practicaba únicamente como un símbolo de gozo: 1 Samuel 30:16; Salmo 30:11; Lamentaciones 5:15; Lucas 15:25. Los siguientes textos son ejemplos de danzas de ebrios e inmorales: Éxodo 32:19 (compárense los versículos 6, 25); Mateo 14:6; Marcos 6:22. En Jeremías 31:13 se menciona a hombres y mujeres danzando, pero separadamente.

Esto nos deja únicamente Salmo 149:3 y 150:4 y Eclesiastés 3:4 que sancionan claramente la danza. Se nos dice: "¡Alaben su nombre con danzas!" y "¡Alabadle con pandero y danzas!" Estos textos inducen a algunas iglesias a realizar danzas religiosas de hombres y mujeres. Pero revelan su ignorancia tanto del lenguaje bíblico como de las antiguas costumbres de culto. Notarán que cuando los israelitas alababan a Dios en la danza, lo hacían las mujeres solas. (Éxodo 15:20; véanse también los textos citados en Jueces y Jeremías 31:13). También notemos que en la Versión de Valera, los versículos de los Salmos 149 y 150 dicen "corro" y "flauta", un instrumento músico. De manera que estos versículos no sancionan en manera alguna la danza moderna como medio de adorar y honrar a Dios.

En los servicios religiosos donde la palabra "danza" no proviene de un instrumento musical, indica lo que hoy día llamaríamos una procesión religiosa, en la cual la nación entera toma parte, con música y cantos, en una marcha triunfal hacia el templo de la ciudad de Jerusalén, acompañada a menudo por el arca sagrada. Tal era la danza que David encabezaba cuando "David danzaba con todas sus fuerzas delante de Jehová", cuando el arca fue llevada de su exilio en la casa de Obed-edom hasta el tabernáculo preparado para ella en la recientemente constituída capital en Jerusalén. Tal "danza" religiosa no tiene nada que ver con la danza moderna. Quizás si nos abstuviéramos de los bailes del mundo, podríamos tener parte en aquella "danza" que constituirá la procesión triunfal de los redimidos hacia la Nueva Jerusalén.

"Las teorías y especulaciones humanas nunca conducirán a una comprensión de la Palabra de Dios. Aquellos que suponen que entienden de filosofía piensan que sus explicaciones son necesarias para abrir los tesoros del conocimiento e impedir que las herejías se introduzcan en la iglesia. Pero son estas explicaciones las que han introducido falsas teorías y herejías... Esta es la obra que muchos hacen en nuestra época".
Lecciones Prácticas del Gran Maestro, pág. 100.

Felipe Garibo, Volaremos

Informacion:
Nombre: Felipe Garibo Cantautor Mexicano
Disco: Volaremos
Nace en la ciudad de Mexico, Acapulco Guerrero. En 1998 baja a las aguas del bautismo.
Cuenta con 8 producciones para la honra y gloria de Dios "Cristo Vive " "Volaremos " "Jesus es mi Esperanza " "Ven Santo Espiritu Ven " "Canta y Aprende " para niños " La Segunda Venida " " Salvacion se escribe con Sangre " " Eres " Y su mas reciente produccion: "Eternamente Jehova "
Felipe Garibo ha sido poderosamente utilizado por el Espiritu de Dios viajando por diferentes paises en Centroamerica, Suramerica como Mexico, Estados Unidos, Guatemala, El Salvador, Honduras.
La presente discografia corresponde al disco Volaremos que con temas inneditos lleva el evangelio de Jesus a todas ciudades y paises donde alaba a Dios.
Para ponerce en contact directo, por favor marque a los siguientes Números:

Hogar: 1-(949) 646-0831
Pagina web: Felipe Garibo

Contenido discografia Volaremos
1. Volaremos
2. Himno al Espiritu
3. Mi oración
4. Cuando todo esto pase
5. Venceré
6. Eli Eli...
7. Arrepientete
8. Como no creer en ti
9. Felipe y el Etíope
10 Un siervo mas

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Te canto mi Jesus, Melany Orellana

Nacida en la ciudad de Iquique en el Norte de Chile en el año 1995, Melany comienza a cantar desde los dos añitos de edad en el grupo infantil del Ministerio Musical "Heme Aquí", del cuál su papá el  Pr. Axel Orellana y su mamá Helena Demetri son los fundadores y directores hasta hoy.  Hasta la fecha ha grabado seis producciones musicales en CD y un DVD donde entrega todo su talento, que ha llevado a miles de niños en Latinoamérica a cantar con sus pistas y Adesarrollar sus talentos musicales para la gloria de Dios. Ha visitado once países cantando y llevando el evangelio a través de la música. Ha cantado en distintos escenarios, incluso en dos sesiones del Congreso Mundial de la IASD y ha estado en radios y canales de televisión cristianos en Latinoamérica.
Hoy reside junto a sus padres en la Ciudad de Orlando Florida en Estados Unidos. Estudia actualmente el segundo año de High School (Secundaria) en una escuela de Artes de la Florida cursando la mención en canto. Apesar que ya es una adolescente de 15 años hoy Melany sigue recorriendo muchos lugares y cantando para niños y grandes. Con su característica ternura y simpatía lleva alegría y esperanza donde quiera que va. Si quieres que ella pueda cantar en tu iglesia solo escríbenos a: axelmcs@yahoo.com o haz click en ENVIAR MENSAJE A MELANY.Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla
Para ver y escuchar los CDS y el DVD haz click en VER PRODUCCIONES.
Tambien puede visitar su pagina web: Visitar pagina web de Melany Orellana
La presente discografia corresponde al disco: Te canto mi Jesus 
1. Noé
2. La Hormiguita
3. David era un niñito
4. La canastita
5. Cuidadito
6. Los árboles se mecen
7. Cristo hizo los Peces
8. Sansón
9. Los Pecesitos
10. Papi, enseñame ahora




Judios y Gentiles

Judios y Gentiles
No importa dónde o cuándo uno viva, el mundo parece dividir­se en contrastantes categorías de personas con, por lo menos, cierto grado de hostilidad entre ellas. Podría ser blancos contra personas de color, jóvenes versus mayores, capitalistas versus comunistas, oriente contra occidente, homosexuales versus heterosexuales, cris­tianos versus musulmanes, israelíes versus palestinos; y estoy seguro de que podríamos añadir más categorías contrastantes a la lista. La gente siempre parece dividir el mundo humano en diversos grupos, dando preferencia al grupo propio.
Cuando Pablo vivía en el primer siglo, la división que él mejor co­nocía era la que había entre judíos y gentiles, y existía un nivel signifi­cativo de hostilidad entre ambos. En la vida posterior de Pablo, él pudo hablar de una "barrera" o "pared intermedia de separación" que existía entre judíos y gentiles (Efe. 2:14). No es difícil encontrar cierta retórica del siglo I que confirman la existencia de esa pared.
En la Mishnah, que se escribió alrededor del 190 d.C, se presentan tradiciones que los rabíes habían pasado oralmente a lo largo de los siglos y donde los gentiles no aparecen muy favorecidos. Por ejemplo, en Gittin 2:5 leemos: "Todos están habilitados para presentar un pedido de divor­cio, excepto un sordomudo, un imbécil, un menor, un ciego o un gentil".1 Los judíos consideraban a los gentiles como impuros y no les estaba per­mitido comer con ellos. Vemos esto dentro del mismo Nuevo Testamento, en el comentario que Pedro dirigió a Cornelio y su casa: "Vosotros sabéis cuan abominable es para un varón judío juntarse o acercarse a un ex­tranjero" (Hech. 10:28). En realidad, algunos judíos malinterpretaban sus leyes de alimentación como un recordativo de que los judíos no debían asociarse con personas impuras como los gentiles.2
Del otro lado de la moneda, los escritos gentiles contienen mucha retórica y rumores antijudíos. El historiador romano Tácito menciona que los judíos fueron expulsados de Egipto en el tiempo del éxodo por­que tenían una terrible enfermedad que desfiguraba el cuerpo. Dijo que en su tiempo (fines del siglo I d.C.) los judíos enseñaban y practicaban todas las cosas que los demás pueblos consideraban las más perversas, repugnantes y degradantes.3 En Contra Apión, Josefo trató de disipar los rumores que el escritor antisemita Apión había iniciado al atribuir prácticas horribles a los judíos. Una de las más aberrantes era que cada año, en el Día de la Expiación, los judíos secuestraban a un gentil a quien engordaban con banquetes suntuosos, pues el día después del de la Expiación lo sacrificaban y se lo comían.
Esta hostilidad no era la regla en todas partes. Muchos judíos y gentiles coexistían con buena disposición mutua. Pero a menudo había una corriente disimulada de sospechas que se alimentaba con rumores e insinuaciones.Y Pablo creció en medio de esto, con un pie en el mun­do judaico y el otro pie en el mundo gentil.

La misión de Pablo a los gentiles

Por supuesto, Pablo era judío. Se identificó como judío toda su vida. En un momento de su juventud fue a Jerusalén para estudiar la forma estricta de judaismo practicada por los fariseos. Aun mucho después que aceptara a Jesús como su Salvador, Señor y Mesías, todavía dejaba en claro que era judío. Nota el"pedigrí"que exhibió en Filipenses 3:5,6:"Cir-cuncidado al 'octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, he­breo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo; en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible".
En Romanos 9:1 al 4 mostró cuan importante era su pueblo para él aun después de su conversión: "Verdad digo en Cristo, no miento, y mi conciencia me da testimonio en el Espíritu Santo, que tengo gran tristeza y continuo dolor en mi corazón. Porque deseara yo mismo ser anatema, sc|).iiad()de Cristo, por amor a mis hermanos, los que son mis parientes según la carne; que son israelitas, de los cuales son la adopción, la gloria, i-l | Nido, la promulgación de la ley, el culto y las promesas".
Y en Romanos 11:1 pregunta si Dios había desechado a su pueblo, y responde a la pregunta afirmando que él mismo es judío:"Digo, pues: ¿I la desechado Dios a su pueblo? ¡Absolutamente no! Porque también yo soy israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benja­mín".4 De modo que no hay dudas acerca de que Pablo era judío.
Por otro lado Pablo creció con por lo menos uno de sus pies parcial­mente en el mundo gentil. Nacido en Tarso, una ciudad gentil de Cilicia (Hech. 21:39; 22:3) que tenía un anfiteatro donde se realizaban todos los eventos deportivos griegos, a Pablo parece resultarle familiar ese am­biente. Mientras Jesús contaba historias acerca de agricultores que salían a sembrar semillas y de pescadores con sus redes, Pablo usó analogías acerca de combates de boxeo y eventos deportivos en pista (ver 1 Cor. 9:24-27; Fil. 3:13, 14). No sabemos cómo o cuándo llegó a ser ciudada­no romano, pero Hechos sugiere que se enorgullecía de serlo (ver Hech. 16:37; 22:25-29). Pareció gozarse haciendo saber a las autoridades que lo maltrataron que habían maltratado a un ciudadano romano.
Dios eligió a esta persona activa, familiarizada tanto con el mundo judío como con el mundo gentil, para ser su instrumento escogido para derribar la pared que había entre ellos y reunir ambos mundos. De esto realmente se trató el incidente en el camino a Damasco. Generalmente pensamos de esto como la conversión de Pablo al cristianismo, pero es mucho más; fue su llamado, o comisión, para llegar a ser el apóstol a los gentiles. Esta historia es tan importante que se cuenta tres veces en Hechos: en los capítulos 9, 22 y 26. La misión de Pablo a los gentiles se enfatiza cada vez que se la cuenta. En Hechos 9:15 se le dice a Ananías que vaya a encontrarse con Pablo a pesar de los rumores que ha oído acerca de él. Dios le dice:"Ve, porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel". En Hechos 22:21 el Señor le dice a Pablo:"Ve, porque yo te enviaré lejos a los gentiles"; y en Hechos 26:17 y 18 le asegura: "Li­brándote de tu pueblo, y de los gentiles, a quienes ahora te envío, para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados".
Tanto en Calatas como en Romanos, Pablo se identifica como un apóstol a los gentiles (Gal. 1:16, 21; Rom. 11:13; 15:16). Su misión es­pecífica era llevar el evangelio a los gentiles y unir a los judíos con los gentiles. El enfoque de esta tarea era multidimensional. Una dimensión era evangelizadora, otra era política, y otra más era teológica.
Antes de examinar cada uno de estos aspectos del ministerio de Pa­blo, deberíamos decir una palabra acerca del concepto mismo de ser un apóstol. De acuerdo con Hechos 1:21, un apóstol tenía que haber estado con Jesús y haber sido un testigo de su resurrección. Sería fácil para los adversarios de Pablo desacreditar su apostolado señalando la cronología. Si él todavía perseguía a los cristianos mucho después de la ascensión de Jesús, ¿cómo podría satisfacer los criterios de ser un apóstol?
La respuesta de Pablo era que el Jesús resucitado se le había apa­recido en el camino a Damasco para comisionarlo como apóstol con un propósito especial: apóstol a los gentiles. El admitió que esta aparición no se produjo en el momento oportuno; él era como un "abortivo" (1 Cor. 15:8), un término que podría referirse a un nacimiento prematuro o a uno posterior al tiempo correcto. Pero aunque la comisión de Pablo no se produjo al mismo tiempo que la de los otros, la aparición de Cristo a él no fue menos real que la que experimentaron los demás apóstoles. Note lo que escribió en 1 Corintios 15:3 al 8:
"Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; y que apareció a Cefas, y después a los doce. Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen. Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles; y al último de todos, como a un abortivo ["como a uno nacido fuera de tiempo", NVTJ, me apareció a mí".

Pablo, el apóstol evangelizador

El distintivo más obvio del apostolado de Pablo a los gentiles fue su predicación evangelizadora entre ellos. Viajó por toda el Asia Menor y parte de Europa predicando el evangelio de ciudad en ciudad, sufriendo azotes y cárcel a menudo. De hecho, él pudo decir: "Desde Jerusalén, y por los alrededores hasta Ilírico, todo lo he llenado del evangelio de Cristo" (Rom. 15:19).
Sabemos del ministerio evangelizador de Pablo por el libro de los Hechos, que bosqueja sus viajes misioneros, y por sus cartas, que cuentan de su predicación en diversas congregaciones, y de su contacto continuo con ellos al escribirles. Era no sólo un predicador evangelista sino también un pastor, de modo que quería saber cómo sus conversos estaban creciendo en su caminar con Dios.
A menudo cuando Pablo entraba en una ciudad, sus primeros con­versos procedían de un grupo de personas Uamadas"temerosos de Dios". Estos eran gentiles que habían sido atraídos a la religión judía por su mo­noteísmo y elevados ideales éticos, pero que realmente no habían llegado a ser conversos judíos. Eran personas que no estaban satisfechas con la religión pagana y, por tanto, estaban maduras para el evangelio (ver, por ejemplo, Hech. 17:4). Siendo que este es el aspecto más obvio del minis­terio de Pablo a los gentiles, necesita poca atención.

Pablo, el apóstol político

Pablo fue un apóstol político a los gentiles. Por"político"no me es­toy refiriendo a la política secular, sino al proceso de establecer las es­tructuras organizativas de la iglesia. Pablo no sólo llevó el evangelio a los gentiles por medio de su predicación, sino que también se esforzó por incluir a los gentiles en el proceso de la organización de la iglesia. Una manera de hacerlo fue participando en el concilio de la iglesia realizado en Jerusalén alrededor del año 49 d.C.
Tenemos dos informes de este concilio: uno dado por Lucas en He­chos 15 y el otro por Pablo en Gálatas 2. Aunque en ambos relatos existen unos pocos elementos que no concuerdan del todo, la esencia del problema y la decisión son claros en ambos. La controversia comenzó cuando algunos cristianos fueron a Antioquia y desafiaron la práctica de Pablo de bautizar a gentiles no circuncidados (Hech. 15:1; Gal. 2:4). Ambos informes concuerdan en la decisión de los apóstoles de apoyar la práctica de Pablo de bautizar a gentiles sin exigirles la circuncisión. En Gálatas, Pablo añade que él y Bernabé llevaron consigo a Tito, un cristiano no circuncidado, como evidencia y demostración de cómo era un cristiano gentil. Tito no fue obligado a circuncidarse.
Este concilio tuvo un impacto importante en la iglesia primitiva, y la participación de Pablo fue crucial para el resultado. El problema real era si las personas debían llegar a ser judíos antes de poder ser cristianos. En otras palabras: si la fe cristiana estaba abierta a todos, o sólo abierta a los judíos. Los adversarios de Pablo en la iglesia habrían permitido que los gentiles se unieran a la iglesia pero sólo si primero llegaban a ser judíos. De modo que, si los adversarios de Pablo hubiesen tenido éxito, el evangelio habría sido sólo para los judíos. En esencia, los gentiles tendrían que haberse convertido al judaismo antes de ser incluidos en el cuerpo de Cristo.
Sin embargo, no fue sólo por su participación en el concilio de la iglesia que Pablo procuró abrir el camino para que judíos y gentiles se unieran dentro de la iglesia. La colecta que tomó entre los gentiles para los santos pobres de Jerusalén era un intento político, o práctico, para que los dos grupos -judíos y gentiles- se unieran en Cristo. De acuerdo con Pablo, se le había pedido hacer esto en el Concilio de Jerusalén (ver Gal. 2:10). Pero también indica que él estaba ansioso por hacerlo.
La base teológica de la colecta se ve en lo siguiente: "Macedonia y Acaya tuvieron a bien hacer una ofrenda para los pobres que hay entre los santos que están en Jerusalén. Pues les pareció bueno, y son deudo­res a ellos; porque si los gentiles han sido hechos participantes de sus bienes espirituales, deben también ellos ministrarles de los materiales. Así que, cuando haya concluido esto, y les haya entregado este fruto, pasaré entre vosotros rumbo a España" (Rom. 15:26-28).
La bendición del evangelio se originó entre los judíos. Pero los judios en Jerusalén, incluyendo los judíos cristianos, eran pobres, mien­tras que los gentiles a los que Pablo predicó en las ciudades del Imperio Romano eran mucho más ricos. Este compartir mutuo de bendiciones era un símbolo visible de la nueva unidad que los judíos y los genti­les encontraron en Cristo. Su importancia para Pablo puede verse en 2 Corintios 8 y 9, donde él estimula a los corintios a dar para esta causa, y en su disposición a viajar él mismo hasta Jerusalén, desde Corinto, para llevar esa ofrenda a los santos pobres aun cuando él deseaba viajar en la dirección opuesta, a Roma.
Pablo sabía que el cristianismo podría fácilmente haberse dividido en dos comunidades: una iglesia cristiana judía y otra iglesia cristiana gentil. Su convicción de que Dios deseaba que la iglesia fuera una sola, en la cual tanto judíos como gentiles vivieran juntos en paz, lo impulsa­ba a trabajar en forma política como apóstol de los gentiles.

Pablo, el apóstol teológico a los gentiles

Finalmente, Pablo actuó como un teólogo al pensar en el mensaje de salvación para todos, tanto judíos como gentiles. Más tarde en este libro exploraremos su enseñanza de la justificación por la fe, o la salva­ción por la gracia mediante la fe. Generalmente pensamos que esta doc­trina tiene que ver con la salvación personal, donde la pregunta esencial es: ¿Cómo puedo ser salvo? Sin embargo, aun cuando para Pablo esto es una parte muy importante del análisis, no es realmente de lo que trata la doctrina de la salvación por la fe. Pablo está más preocupado con una pregunta más amplia: ¿Cómo puede Dios salvar tanto a judíos como a gentiles? La doctrina de la justificación por la fe pone a todos los seres humanos sobre la misma base, y por tanto permite que todos sean in­cluidos igualmente en la gracia de Dios.
Todos hemos pecado, y estamos destituidos de la gloria de Dios, pero también todos hemos sido llamados por la gracia de Dios. Si la salvación está basada en la gracia de Dios en vez de serlo en los esfuer­zos humanos o sus logros, entonces Dios es un Salvador que da opor­tunidades iguales a todos. Las palabras todo y cada uno son dos de los términos teológicos más importantes en Romanos. La oración rea], que es la tesis del libro, se encuentra en el capítulo l:16:"Porque no me aver­güenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego". El evange­lio es para cada uno: judíos y gentiles. Esta universalidad del mensaje evangélico para todos impulsa el pensamiento teológico de Pablo. Si consideramos sólo el tema de la salvación personal, entendemos mal el verdadero centro del mensaje de Pablo. Que Dios otorgue salvación por gracia por medio de la fe aparte de las obras de la ley significa que el propósito de Dios es tener "misericordia de todos" (Rom. 11:32).
La teología de Pablo tiene implicancias prácticas para la conducta cristiana y la estrategia misionera. Con respecto a la conducta personal, si el propósito de Dios es tener misericordia de todos, entonces los cris­tianos deberían vivir una vida de misericordia: vivir, en lo que depende del creyente, en paz con todos (Rom. 12:18). Los cristianos han de dar la bienvenida a los demás aun cuando estén en desacuerdo acerca de prácticas y normas específicas (15:7). La gracia de Dios es un modelo para nuestra gracia.
Con respecto a la estrategia misionera, la teología de Pablo signi­fica que él llegará a ser todas las cosas para todos con el fin de salvar a algunos (1 Cor. 9:19-23). A los judíos llegará a ser como judío, aunque él no estará realmente bajo la ley. A los gentiles será como gentil, aunque siempre recordará que está ligado a la ley de Cristo. Esto puede conducir a algunos a pensar que Pablo es inconsistente, pero esta aparente falta de consistencia es parte de una fidelidad más amplia, al principio, que él aplicará a todas las personas. Así, por ejemplo, en el concilio de Jerusa­lén él no cedió ni por un segundo a los que demandaban la circuncisión de Tito (Gal. 2:1-5). No obstante, cuando Timoteo se unió a Pablo hacia el comienzo del segundo viaje misionero, Pablo lo hizo circuncidar en vez de permitir q»e fuera una piedra de tropiezo para los judíos (Hech. 16:1-3). Estas decisiones diferentes podrían parecer inconsistentes, pero ambas están arraigadas en el mensaje general de Pablo de misericordia para todos.
Así vemos en Pablo un ministerio multidimensional con un centro principal. Dios tiene un plan nuevo para atraer, tanto a judíos como a gentiles, a una comunidad nueva en la cual los muros de hostilidad entre ellos se derriben y ambos puedan vivir juntos en la comunidad de paz de Dios.

Revelaciones del Apocalipsis, Tema 1. Pasto Alejandro Bullon.