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El niño y el origen de los sentimientos negativos

¿Cómo se forman las opiniones que uno tiene de sí mismo? ¿Qué hace que un niño piense de sí mismo en la forma en que lo hace?

Todo comienza en los tiernos años de la infancia. La mayor parte de los padres no se conforma con decirle ”no” a su hijo cuando su comportamiento infringe los derechos de otros. El padre y madre típicos añaden:”No lo hagas niño malo, porque eso es algo malo que no debes hacer.Eres un niño perverso.”
Las siguientes palabras y otras parecidas rebajan los sentimientos de dignidad del niño: malo, lento, feo, tonto, perverso, torpe y retardado.
Las siguientes frases contribuyen a que el niño forme una imagen negativa de sí mismo: “Nunca haces nada bien”; “Siento vergüenza de ti”; o “¿Qué pasa contigo?¿Eres tonto o algo peor?”.
El niño que se ve atacado por una descarga continua de expresiones humillantes, juntamente con actitudes no verbales de falta de respeto o de descuido emocional, empieza a sentirse avergonzado y descontento consigo mismo. Comienzan a brotar en su mente semillas negativas como estas:”No sirvo para nada” o “Nunca podré hacer lo que mis padres esperan de mi”.
Lamentablemente la estructura de nuestra sociedad se presta para promover esta clase de sentimientos. En todas las salas de clase se siente la competencia por ser “el mejor” de todos. Los ganadores en los deportes y en otras actividades reciben honores y premios. Hay recompensa para los campeones de los certámenes. Los adolescentes compiten activamente para ser los más populares. Los anuncios de ciertos productos nos dicen que si deseamos que otros nos acepten debemos utilizarlos. Los hermanos y las hermanas luchan por alcanzar posiciones honrosas y favorables dentro del círculo de la familia. Siempre que hay ganadores también hay perdedores.
Los que participan en el juego y pierden experimentan los dolores de la falta de aceptación y la inferioridad. Las expresiones negativas y denigrantes que se dicen en el hogar, juntamente con la competencia que reina en la sociedad, preparan el escenario para que un niño se desprecie y rehúse aceptarse a sí mismo.

Del libro: " Cómo formar hijos vencedores " de Nancy Van Pelt.
La formación del carácter y la personalidad.

Una vida solitaria

Como transformar el mundo, como hacer que el mundo de un giro de 180º , algunos pensaran que teniendo poder económico o poder político, otros quizás haciendo violencia, pero no, no es así, ninguno como el Señor, ninguno como Jesús quien llevo una vida solitaria nació en una ciudad repudiada y mal vista ante Roma, su nacimiento se torno confuso, su Padre fue un carpintero y pronto paso a ser huertano, no fue a una escuela, no conoció la universidad, fue traicionado por todos sus amigos, entregado a sus enemigos, fue crucificado una muerte que solo era para las personas de la sociedad y a pesar de eso hoy su nombre, si solo su nombre conmueve corazones y bajo su nombre el Diablo tiembla, que curioso Jesús llevo una vida solitaria, pero cuando  al hablaba conmovía corazones, no hubo Rey, ejercito, imperio o nación alguna que haya trastornado tanto al mundo  como Jesús, mañana es noche buena y los corazones humanos lo recuerdan como un Dios vivo, que vive y sera así por siempre, mañana el mundo se reune a las 12 de la noche para agradecer aquel nacimiento milagroso, lejos de la certeza de su nacimiento, todo mañana saben que hay esperanza para nuestras vidas, mañana podría ser un día para dar gracias a Dios fuente infinita de amor que dio a Hijo unigénito para que los culpables los crucifiquen y de esa manera otorgarnos sin merito alguno la Salvación y la Paz que nuestra vida necesita. Si mañana es un  día para ser agradecido con nuestro Dios y prometerle nuevos cambios, buenos frutos.
Bendiciones tu amigo Cristhian

Si yo fuese el Diablo

Estimados miembros de la iglesia presente
Mi nombre es Satanás, pero me pueden decir como quieran, desde "Lucifer" hasta el Diablo.


Me hicieron esta pregunta, ¿Qué haría yo en la iglesia?
Si me lo permiten, tengo algunas propuestas sobre mi trabajo a desempeñar:

•Lo primero es que no andaría asustando a los cristianos, el susto provocaría que se acercaran más a Dios, es decir "a la competencia".
•No invertiría mucho tiempo en promover herejías, ese trabajo ya me lo hacen varios predicadores famosos y sin honorarios.
•No sacaría cristianos de la iglesia, me son más útiles tenerlos como colaboradores dentro de ella, promoviendo los chismes, la envidia, las rencillas, la arrogancia y la hipocresía.
•No TRASTORNARÍA los programas de la iglesia, es más, apoyaría muchos de ellos con tal de tener a los cristianos 40 años en la congregación y sin haber TRASTORNADO al MUNDO.
•No impediría la lectura de la Biblia, en tanto que se lea sólo para validar y ratificar dogmas ya asimilados y no para dejarse provocar y escandalizar por aquello que nos exige practicar.
•No impediría la vida de oración, mientras esta los aparte a los cristianos del mundo y de sus necesidades.
•No impediría que se hable de Jesús, en tanto que sea de "Ese Jesús" amordazado por los paradigmas religiosos, para así ocultar a ese otro divino y poderoso que grita desde los evangelios esperando que lo dejen entrar a la iglesia.

También me dedicaría a 3 misiones fundamentales.
1.- Matar
- Mataría las voces proféticas que denuncian la religiosidad hueca y daría larga vida a los fariseos.
- Mataría a todos los líderes que se ponen el "uniforme de trabajo" para servir a los demás y daría larga vida a los pastores y líderes "Empresarios" y "patrones de empresa".
- Mataría a los juiciosos maestros de la Biblia, a todos aquellos que luchan para que las Escrituras vuelvan a orientar en las realidades tan complejas en que vive el hombre, en cambio, daría larga vida a los maestros que con dos versículos creen dar respuestas acabadas cerrando el diálogo.

2.-Robar
- Robaría la creatividad y la cambiaría por rutina religiosa.
- Robaría el amor a Cristo y lo cambiaría por un amor a las estructuras.
- Robaría el amor por la Iglesia y lo cambiaría por un amor al "edificio".
- Robaría la defensa legítima de la fe y la cambiaría por una defensa ciega y legalista a las formas culturales religiosas.
- Robaría el temor de perder la integridad y lo cambiaría por el temor a perder el CARGO que por "TANTOS" años se lleva en la iglesia.

- Robaría la vestidura del nuevo hombre y lo cambiaría por el ropaje de la hipocresía y las obras de la carne

3.-Destruir
- Destruiría la posibilidad de nuevas generaciones de líderes y perpetuaría los cargos vitalicios.
- Destruiría el amor y perpetuaría la indiferencia.
- Destruiría la unidad y perpetuaría la uniformidad.
- Destruiría las convicciones cristianas y perpetuaría el activismo religioso sin reflexión.
- Destruiría las ganas de servir y perpetuaría las ganas de mandar.

- Destruiría el deseo de estudia la Biblia y fomentaría la lectura de otros textos.
- Destruiría la predicación poderosa, amonestadora, ferviente y bíblica y motivaría la predicación jocosa, sin fuerzas y populista.
- En esencia, destruiría la iglesia desde adentro y dejaría erigido algo parecido a ella, pero sin el Señorío de Cristo, la fuerza renovadora del Espíritu y la compasión del Padre.

La virginidad ¿Paso de Moda?

Luis Alberto y Esther del Pozo

En enero de 1995 estuvimos en Cochabamba. Una hermosa ciudad en el corazón de Bolivia. A los pies de Tunari, montañas de nieves perpetuas, se extiende el valle edénico de Cochabamba. La ciudad tiene varias universidades y una preciosa juventud. Toda una semana estuvimos reunidos con un centenar de jóvenes y padres de familia para dialogar, orar juntos y buscar el consejo de Dios.
Entresacamos algunas de sus inquietas o inquietantes preguntas:

¿No es que ya pasó de moda la virginidad? ¿Para qué insistir en una abstinencia sexual prematrimonial que ya nadie practica?
Casi nadie. Lamentablemente, desde el punto de vista estadístico, es muy alto el porcentaje de jóvenes y señoritas que tienen experiencias sexuales activas antes del matrimonio. Una cada vez más reducida minoría cree y practica la abstinencia sexual prematrimonial. De esta realidad cuantitativa, mucha gente joven y adulta llega a la convicción de que las relaciones sexuales prematrimoniales son perfectamente normales, inevitables, y en cierto sentido hasta deseables para los ajustes preconyugales. Entonces, el porcentaje minoritario queda como el grupo anormal.

Felizmente la ética cristiana no es democrática. No se basa en las encuestas ni en las estadísticas. Ni siquiera en el poder de las mayorías ni en el criterio de las masas. La ética cristiana se basa en los imperativos categóricos de Dios. El Señor ordena, exhorta, aconseja, establece: "Tened todos en gran honor el matrimonio, y el lecho conyugal sea inmaculado; que a los fornicarios y adúlteros los juzgará Dios" (Heb. 13:4, Biblia de Jerusalén).

Según el imperativo de Dios, la relación sexual debe mantenerse dentro del honor matrimonial y del lecho conyugal inmaculado (sin mancha). Esto es, lo éticamente normal. Lo anormal es la fornicación y el adulterio. Dios advierte meridianamente que él se encargará de juzgar a los fornicarios y a los adúlteros. Su advertencia es clara: "No erréis: ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones... heredarán el reino de Dios" (1 Cor. 6:9,10).
Sin embargo, debemos recordar que cuando Dios juzga, su propósito principal no es condenar sino redimir. En el juicio del Señor la justicia y la misericordia se besan. Pero triunfa la misericordia para restaurar completamente al que se arrepiente de todo corazón.

La virginidad no es algo que pase de moda. La ética de Dios no está sujeta ni a la moda, ni a las corrientes convencionales de la cultura dominante. La hierba se seca. La flor se marchita. Mas la Palabra de Dios permanece para siempre.

Hablar de la necesidad de una sexualidad sana y segura según el consejo de Dios, no es una insistencia caprichosa de nuestra parte. Es un ruego que presentamos a nuestros jóvenes en nuestra condición de padres, educadores y ministros del Señor. Tienes derecho a gozar de la vida con la mujer que amas. Pero espera un poquito. Cásate bien, y disfrutarás en plenitud de las bendiciones de la vida conyugal.

El Ministerio de Salud de nuestro país está empeñado en una gran campaña de uso de preservativos para prevenir el SIDA. ¿Qué actitud debemos tomar los jóvenes cristianos frente a este tipo de campañas?
Los gobiernos están dominados por la realidad de las estadísticas. A ellos no les interesa el aspecto ético-cristiano, sino simplemente el profiláctico. Su preocupación es prevenir la enfermedad.

El joven cristiano no debe preocuparse sólo por la profilaxis física, médica, fisiológica, sino fundamentalmente por la profilaxis moral y espiritual. Para fortalecerla, te brindamos los siguientes consejos e instrucciones divinas: (1) "El cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo" (1 Cor. 6:13). Una fuerte relación de amistad con el Señor da potencia para una vida sana de abstinencia sexual prematrimonial. (2) "Huid de la fornicación" (1 Cor. 6:18). Huye de la pornografía. Huye de los prostíbulos. Huye de los adelantamientos sexuales preconyugales. Huir del pecado es valentía. Atrévete a ser un José de nuestro tiempo. (3) "El cuerpo es templo del Espíritu Santo" (1 Cor. 6:20). Una vida victoriosa es fruto de la lluvia temprana y tardía del Espíritu Santo en nuestra vida. (4) "Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu" (1 Cor. 6:20). Tú perteneces a Dios por creación y redención. (5) "Los dos serán una sola carne" (Mat. 19:5). La relación sexual es un hermoso regalo de Dios para el matrimonio cristiano.

Escribe en una tarjeta y pórtala contigo: "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece" (Fil. 4:13). Esta es la mejor respuesta cristiana a las campañas por una vida sana.

El rol del Padre y su influencia en los Hijos

Introducción

La familia, tal como está definida en nuestra Constitución Política, es el núcleo fundamental de la sociedad.

Esta definición se centra en la función social y el objetivo de bien común que persigue la familia como institución.

Pero la familia no sólo es buena para la sociedad, sino que también es lo mejor para el desarrollo de la persona humana, desde que es concebida hasta su muerte.

En este sentido la familia cumple una función psicológica y existencial que se agrega de manera esencial a las funciones de reproducción biológica y de sustento material. "La familia es el espacio en el que se obtiene cariño, afecto y se descubre el sentido de la vida."

En estos días, no está en discusión la importancia de la familia, pero los cambios culturales y sociales que han generado transformaciones estructurales importantes en ella, han dado pie para discutir acerca de la vigencia del modelo tradicional de familia –con padre, madre e hijos— como el mejor para cumplir las funciones antes mencionadas.

En Chile, un 50,2% de los nacimientos está ocurriendo fuera del matrimonio, con un alto índice de hogares monoparentales y porcentajes de rupturas y separaciones matrimoniales de entre un 12 y un 20%.

Por otra parte, al observar la realidad de la vida actual, se constata que los padres están tan absorbidos por el mundo laboral que no les queda mucho tiempo para dedicarse a la familia.

Ante esta situación, nos parece oportuno reflexionar acerca de las funciones de los padres en la familia, y específicamente del padre, el mayor ausente del hogar.

Semejanzas y diferencias entre padre y madre

Sandra Ferketich descubrió que la tendencia a criar se encuentra tanto en varones como en mujeres, así como el deseo de sentirse conectado emocionalmente con los hijos.

Otro investigador, Ross Parke, ha dicho que tanto los padres como las madres son igualmente capaces de interpretar las señales de sus hijos indicativas de hambre, molestias o fatigas, e igualmente capaces de responder a ellas de manera adecuada.

Numerosos estudios avalan la idea de que hombres y mujeres tienen capacidades parentales similares, pero también hay mucha evidencia sobre las diferencias, que radican principalmente en la forma de ejercer dichas capacidades.

Algunas de las diferencias más significativas entre la madre y el padre radican en la forma de jugar, siendo el padre más explorador, ayudando al hijo en la formación de su confianza en sí mismo.

El padre apoya las conductas del hijo que buscan novedad y lo ayuda a tolerar frustraciones cuando intenta algo nuevo.

La madre, en cambio, suele aferrarse a los esquemas más convencionales.

Otra divergencia en el modo de relacionarse los padres con sus hijos está en la disciplina, ya que mientras la madre tiende a imponerla subrayando los costos sociales y de relación que tiene la mala conducta, el padre lo hace subrayando las consecuencias mecánicas y sociales de ésta, alejándose de lo emocional y de un modo más impersonal cuando han trazado un límite.

Estas diferencias y otras que se pueden encontrar en la literatura referente al tema, permiten concluir que padre y madre son complementarios y necesarios en el desarrollo de los hijos.

Paternidad comprometida

El concepto de paternidad comprometida se refiere a determinadas características presentes o ausentes en las relaciones entre padres e hijos.

Doherty y Erikson han determinado que estas características son:

Tener sentimientos y conductas responsables respecto del hijo.

Sentirse emocionalmente comprometido.

Ser físicamente accesible.

Ofrecer apoyo material para sustentar las necesidades del niño.

Ejercer influencia en las decisiones relativas a la crianza del hijo.

Gran cantidad de investigadores que han buscado identificar los efectos de una paternidad comprometida han sido consistentes en señalar que los niños con padres altamente comprometidos se caracterizan por una mayor capacidad cognitiva, mayor empatía, creencias sexuales menos estereotipadas y mejor capacidad de autocontrol.

Un factor fundamental para explicar estas diferencias es el contexto familiar en que estos niños son criados.

Los mismos estudios han demostrado que un alto grado de compromiso paterno hace posible que tanto la madre como el padre hagan lo que les parece más satisfactorio.

Permite a los padres un mayor grado de cercanía con los hijos, mientras que a las madres les da la libertad para alcanzar metas profesionales manteniendo un adecuado grado de cercanía en la relación con sus hijos.

Un alto nivel de compromiso paterno genera un contexto familiar en que tanto el hombre como la mujer se sienten satisfechos con su matrimonio y con los acuerdos acerca de la crianza infantil a que han llegado.

La paternidad comprometida se ve influenciada por tres aspectos: motivación, habilidad y autoconfianza. La motivación es muy importante, aunque por sí sola no asegura un compromiso paterno.

Pero existe un cuarto factor, también muy determinante, que se refiere al apoyo que la madre brinda al padre para que se comprometa dentro de la familia.

Finalmente, las prácticas institucionales, especialmente en el lugar de trabajo del padre, pueden afectar seriamente el compromiso paterno.

Efectos del cuidado paterno en el desarrollo infantil

Los niños de tan sólo unas semanas de vida tienen la capacidad de distinguir al padre de la madre, y si bien no se puede afirmar que esta capacidad sea importante para la supervivencia, sí se puede inferir que tiene un valor para su desarrollo pleno.

A partir de las seis semanas, los niños distinguen la voz del padre de la de la madre. Ya a las ocho semanas se aprecia que, al acercarse la madre, los recién nacidos responden con un ritmo cardíaco y respiratorio más lento, aflojan los hombros y bajan los párpados; en cambio, cuando se acerca el padre, se les acelera el ritmo cardíaco y respiratorio, tensan los hombros, abren los ojos y se les vuelven más brillantes.

Si los niños desde que nacen están equipados para descubrir al padre y diferenciarlo de la madre, implica que la conexión con aquél es necesaria e importante para su desarrollo.

Los niños que han tenido un buen padre entre los primeros dieciocho a veinticuatro meses de vida, son más seguros en la exploración del mundo que les rodea, son más curiosos y menos dubitativos frente a los nuevos estímulos.

Henry Biller y Frank Pedersen demostraron que estos niños, llegado el momento de ir a la escuela, están más preparados, tienen mayor tolerancia a la tensión y la frustración, están más capacitados para esperar su turno, mantienen suficiente interés en su trabajo y confianza en sus propias capacidades y habilidades para trabajar solos hasta que la profesora los pueda ayudar.

Por su parte, Hellen Bing descubrió que la cantidad de tiempo que un padre le lee a sus hijos es un factor determinante para predecir muchas de las habilidades cognitivas, especialmente verbales, de los niños, lo que no se da igual tratándose de la madre.

Otros estudios han asociado el coeficiente intelectual más alto al cuidado paterno. Las explicaciones para estos resultados se basan en que la preferencia del padre por apoyar las conductas de búsqueda de novedades, combinado con la tendencia a enriquecer y complejizar las actividades más rutinarias y pasivas de los hijos le entregan un fuerte papel de apoyo en la capacidad medible y percibida del hijo para resolver problemas y adaptarse, capacidades necesarias para el éxito en la escuela y posteriormente en el trabajo.

En otros campos del desarrollo de la personalidad los estudios revelan cuán significativa es la presencia del padre con sus capacidades parentales propias.

Psicólogos, psiquiatras y educadores han manifestado persistentemente que la preocupación empática por los otros, el autocontrol, una alta sensibilidad moral e incluso el desarrollo físico están determinados en un nivel importante por el compromiso del padre en la crianza y educación.

No sólo existen efectos directos de la paternidad comprometida en el desarrollo infantil, también hay efectos indirectos, que pueden ser tanto o más importantes que los otros.

Es así como se observa que los padres desempeñan en sus familias un número significativo de roles –compañeros, proveedores, esposos, protectores, modelos, guías morales, profesores, proveedores de cuidado— cuya importancia relativa varía de acuerdo a la época histórica y grupos culturales.

Claramente el rol de proveedor es un componente clave del rol de padre en la mayoría de los segmentos sociales de nuestra cultura. Aun en la gran mayoría de las familias en que ambos padres trabajan, el padre es visto como el proveedor primario.

El soporte económico de la familia constituye un modo indirecto pero importantísimo a través del cual los padres contribuyen a la crianza y salud emocional de sus hijos.

Un segundo aspecto indirecto fundamental se desprende del rol del padre como fuente de apoyo emocional para otras personas distintas del hijo, principalmente de la madre involucrada en el cuidado directo del niño.

El puede ayudar a mejorar la calidad de la relación materno-infantil, y por ende a facilitar la adaptación positiva del niño.

Si la mujer siente el compromiso del padre con sus hijos, ella estará más dispuesta en su rol de madre y se sentirá más satisfecha.

Conclusiones

Con todo, no sólo las diferencias entre madres y padres son importantes, sino que también influyen algunos factores que les son comunes.

Si bien existen patrones de comportamiento diferentes en las mujeres y los hombres, que ayudan a la diversidad en la estimulación de los hijos, las dimensiones importantes de la influencia del padre y la madre son aquellas que tienen que ver con las características parentales, que se refieren en gran medida al compromiso y responsabilidad con que se ejercen ambos roles.

Las características individuales de los padres, tales como masculinidad, intelecto, y aun su calidez, son menos relevantes, formativamente hablando, que las características de la relación que han establecido con sus niños.

Los niños que tienen relaciones seguras, contenedoras, recíprocas y sensitivas con sus padres, probablemente estarán mejor adaptados psicológicamente que individuos cuyas relaciones con sus padres (madres y padres) son menos satisfactorias.

Actualmente, las relaciones individuales son generalmente vistas como menos influyentes que el contexto familiar. Los padres, por lo tanto, deben ser vistos en el contexto más amplio de la familia; la influencia paterna positiva es más probable que ocurra no sólo cuando hay una relación padre-hijo contenedora, sino que cuando la relación padre-madre, y probablemente con los otros hijos, genera un contexto familiar positivo.La ausencia de hostilidad familiar es el correlato más consistente de adaptación infantil, mientras que el conflicto conyugal es el correlato más consistente y confiable del desajuste infantil.

Todos estos factores subyacen al hecho de que los padres juegan múltiples roles y que el éxito en cada uno de ellos afecta el desarrollo y adaptación de sus hijos.

Los padres tienen efectos beneficiosos en sus niños cuando tienen relaciones nutritivas y contenedoras con ellos así como también con sus hermanos, cuando son competentes y se sienten satisfechos como proveedores, cuando son parejas exitosas, donde cada uno tiene su espacio dentro de la formación de los hijos. Así las cosas, la naturaleza de la influencia paterna puede variar sustancialmente dependiendo de los valores individuales y culturales.

No hay un rol paterno único al cual todos los padres debieran aspirar. Lo que sí está claro es que, sea cual sea el rol que asuma el padre en este contexto, su influencia y presencia es fundamental.

El Santuario

Con referencia al santuario, Levítico 16,19 dice que el sacerdote “lo limpiará, y lo santificará de las inmundicias de los hijos de Israel

¿Cómo podían contaminar el santuario los hijos de Israel siendo que al pueblo ni siquiera se le permitía entrar en sus recintos?

Aunque ellos no podían entrar al santuario, los sacerdotes “llevaban” sus pecados hasta él en la sangre de los animales. El sacerdote depositaba los pecados simbolizados por la sangre “contaminada”, dentro del santuario.
Una vez al año, sin embargo, los pecados acumulados eran transferidos nuevamente; pero esta vez para ser eliminados del santuario. Mediante este servicio, el santuario era “purificado”. Los pecados eran completamente desterrados del campamento, lo cual era una sombra de la manera en que Dios se propone extirpar los pecados del universo.“Y además de esto, [Moisés] roció también con la sangre el tabernáculo y todos los vasos del ministerio. Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión. Fue, pues, necesario que las figuras de las cosas celestiales [el santuario terrenal] fuesen purificadas así; pero las cosas celestiales mismas, con mejores sacrificios que éstos. Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios” (Hebreos 9:21-24).

El contexto de Daniel 8:14 (“Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas; luego el santuario será purificado”) indica que puede referirse únicamente al santuario celestial y al proceso de purificación que en él se llevaba a cabo al tiempo señalado. ¿Por qué necesitaba ser purificado el santuario celestial? A causa de nuestros pecados que habían sido llevados hasta allí.
Bajo el nuevo pacto, inaugurado a la muerte de Jesús, el pecado es transferido del pecador a Jesús –primero como sacrificio (Cordero), luego como Sumo Sacerdote– y finalmente es depositado en el santuario celestial, razón por la cual éste necesita ser purificado.No obstante, llegará el tiempo cuando Jesús dejará de ser nuestro Sumo Sacerdote que ministra en el santuario celestial. Entonces, cuando regrese por segunda vez, lo hará “sin pecado” (Hebreos 9:28). Después que el santuario es purificado y los pecados son transferidos sobre Satanás (véase más abajo), Jesús no los lleva más sobre sí, como Sumo Sacerdote.
De la misma manera, en el servicio del Antiguo Testamento el sumo sacerdote tampoco llevaba los pecados sobre sí después que el santuario terrenal era purificado y aquéllos transferidos al macho cabrío emisario.Varios pasajes del libro de Levítico se refieren al pecador que llevaba al santuario un animal para sacrificarlo con el fin de que “el sacerdote [hiciera]... expiación por su pecado”. Esta frase se repite a través de todo el libro. Las personas necesitaban expiación porque habían pecado. Mediante el sistema sacrificial se había provisto .una forma de separarlos de sus pecados y concederles el perdón. Podemos comprender que los pecadores necesitan que se haga expiación por ellos.Sin embargo, ¿qué significa Levítico 16:15, 16? “Después degollará el macho cabrío en expiación por el pecado del pueblo, y llevará la sangre detrás del velo adentro, y hará de la sangre como hizo con la sangre del becerro, y la esparcirá sobre el propiciatorio y delante del propiciatorio. Así purificará el santuario” (la cursiva es nuestra).

¿Expiación por el lugar santo? La gente peca. Las personas quebrantan la ley. La gente necesita expiación. ¿Pero un edificio? ¿Por qué un edificio, una estructura inanimada, habría de necesitar expiación?“Así purificará el santuario, a causa de las impurezas de los hijos de Israel, de sus rebeliones y de todos sus pecados” (Levítico 16:16). ¿Por qué necesita purificación el santuario? A causa de todas las transgresiones de los hijos Israel, que los sacerdotes traían a él día tras día.
Los pecados eran quitados del pecador y depositados en el santuario (recuerde la ilustración del virus). Del mismo modo, como el pecado contaminaba al pecador también mancillaba el santuario cuando era depositado allí por medio de la sangre. “El hecho de que durante el Día de la Expiación el santuario fuera purificado de todos lo pecados del pueblo de Israel –escribe el erudito Ángel M. Rodríguez–, sugiere que los pecados del pueblo habían sido transferidos, mediante el sacerdote, al santuario”. Una vez al año, en el Día de la Expiación el mismo santuario debía ser purificado.
Así como la expiación que se hacía en favor de un pecador involucraba la remoción del pecado de la persona misma, también la expiación por el santuario involucraba la eliminación del pecado del edificioEl proceso del santuario contemplaba dos aspectos especiales: El ministerio en el primer departamento, que era un procedimiento diario, continuo, mediante el cual el pecado era transferido al santuario; y el ministerio en el segundo departamento, el día de la expiación, que desalojaba el pecado de allí. El Día de la Expiación -que en el pensamiento judío es el día del juicio (también conocido como el “día de las purificaciones”)– los animales eran sacrificados y su sangre llevada al santuario, como durante el ritual cotidiano Pero había diferencias cruciales entre los rituales de Día de la Expiación y los sacrificios diarios. En primer lugar, este día es especial anual la sangre era llevada al segundo departamento, el lugar santísimo, y se asperjaba delante del propiciatorio, que estaba detrás del segundo velo.
Ese era el único momento del año en que se introducía la sangre hasta allí.Una segunda diferencia, destacada tanto por eruditos adventistas como por no adventistas, surge de hecho de que en ninguna parte se menciona que durante el Día de la Expiación alguien colocara las manos sobre la cabeza del macho cabrío del sacrificioNo se hace ninguna referencia a confesión alguna de pecados sobre él.“Degollará el macho cabrío en expiación por el pecado del pueblo, y llevará la sangre detrás del velo adentro, y hará de la sangre como hizo con la sangre del becerro, y la esparcirá sobre el propiciatorio y delante del propiciatorio.

Así purificará el santuario, a causa de las impurezas de los hijos de Israel, de sus rebeliones y de todos sus pecados” (Levítico 16:15, 16). En otras palabras, la sangre introducida en el lugar santísimo para hacer propiciación por el santuario no contenía pecado, como en el caso de la sangre de los sacrificios diarios.
El Santuario
En un sentido, era “sangre limpia”. Se ha sugerido que esta “sangre limpia” recibía todos los pecados acumulados en el santuario durante el año. Volviendo a la analogía del virus, un frasco limpio y vacío (la sangre limpia) era llevado al almacén (el santuario), donde ahora se colocaba el virus (el pecado) para ser llevado afuera, “purificando” así el santuario. “Los ritos cotidianos transferían el pecado y la impureza al santuario –escribe el erudito Alberto Treiyer–, y el rito anual (Día de la Expiación) transportaba este depósito fuera del santuario”. Como parte del ritual del Día de la Expiación, después que se había hecho la purificación del santuario mediante la sangre “limpia” del chivo sacrificado (recuerde que la expiación involucra la transferencia del pecado), un segundo macho cabrío era introducido en el servicios sumo sacerdote pondrá sus “dos manos –ensangrentadas por haber asperjado la sangre– sobre la cabeza del macho cabrío vivo, y confesará sobre él todas las iniquidades de los hijos de Israel, todas sus rebeliones y todos sus pecados, poniéndolos así sobre la cabeza del macho cabrío, y lo enviará al desierto por manos de un hombre destinado para esto. Y aquel macho cabrío llevará sobre sí todas las iniquidades de ellos a tierra inhabitada” (Levítico 16:21, 22).La secuencia es clara: el pecado era transferido del pecador al animal mediante la confesión y la imposición de las manos. Entonces el animal era sacrificado, y el sacerdote, mediante la sangre contaminada, depositaba el pecado en el santuario. El Día de la Expiación, el sacerdote llevaba sangre limpia al santuario, la cual recibía todos los pecados (transformándose así en sangre cargada de pecado), y entonces éstos eran colocados sobre la cabeza del macho cabrío vivo, que a su vez era enviado al desierto. Mediante este procedimiento, que comenzaba con el pecador, el pecado era conducido fuera del campamento, con la resultante purificación del santuario, el campamento y el pueblo.Los detalles de estos ritos pueden sufrir mucha elaboración (y especulación). Lo que más debe interesarnos aquí es la transferencia del pecado. En el servicio del santuario, el pecado no se desvanecía simplemente. No era sólo cuestión de que fuese perdonado y luego olvidado.

En lugar de ello, el Señor desarrolló un elaborado ritual, simbólico del procedimiento mediante el cual el pecado es realmente eliminado.“Así como en la antigüedad los pecados del pueblo eran puestos por fe sobre la víctima ofrecida, y por la sangre de ésta se transferían figurativa-mente al santuario terrenal, así también, en el nuevo pacto, los pecados de los que se arrepienten son puestos por fe sobre Cristo, y transferidos, de hecho, al santuario celestial. Y así como la purificación típica de lo terrenal se efectuaba quitando los pecados con los cuales había sido contaminado, así también la purificación real de lo celestial debe efectuarse quitando o borrando los pecados registrados en el cielo”. La purificación del pecado en el templo terrenal no era sino una ilustración de la purificación del pecado en el santuario celestial: “Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas; luego el santuario será purificado” (Daniel 8, 13). “Fue, pues, necesario que las figuras de las cosas celestiales [el santuario celestial] fuesen purificadas así” (Hebreos 9:23). En el santuario terrenal, esta purificación era simbolizada mediante la remoción del pecado; en el celestial, el registro de los pecados será borrado. “Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados” (Hechos 3:19). Los resultados, ya sea en símbolo (terrenal) o en realidad (el celestial) son los mismos: el santuario es purificado.

Por fin, ¿qué sucede con los pecados después que el registro de los mismos es borrado y eliminado del santuario? El pecado se deposita sobre el macho cabrío emisario quien, en el pensamiento judaico, representa al jefe de los ángeles rebeldes. Elena de White escribió:“Se vio además que, mientras que el holocausto señalaba a Cristo como sacrificio, y el sumo sacerdote representaba a Cristo como mediador, el macho cabrío simbolizaba a Satanás, autor del pecado, sobre quien serán colocados finalmente los pecados de los verdaderamente arrepentidos. Cuando el sumo sacerdote, en virtud de la sangre del holocausto, quitaba los pecados del santuario, los ponía sobre la cabeza del macho cabrío para Azazel. Cuando Cristo, en virtud de su propia sangre, quite del santuario celestial los pecados de su pueblo al fin de su ministerio, los pondrá sobre Satanás, el cual en la consumación del juicio debe cargar con la pena final. El macho cabrío era enviado lejos a un lugar desierto, para no volver jamás a la congregación de Israel. Así también Satanás será desterrado para siempre de la presencia de Dios y de su pueblo, y será aniquilado en la destrucción final del pecado y de los pecadores". En el sistema terrenal, el pecado era transferido del pecador al animal, al sacerdote, al santuario, al sacerdote nuevamente, y por fin al macho cabrío, que a su vez era llevado al desierto “por mano de un hombre destinado para esto”. (Aunque la Biblia no lo menciona, este hombre debía encontrarse en excelente condición física para conducir al macho cabrío tan lejos del campamento que no pudiera regresar nunca: un ejemplo de cuán lejos y permanentemente el Señor se propone alejar el pecado de su pueblo). En el verdadero servicio del santuario, simbolizado por el sistema terrenal, el pecado es transferido del pecador a Jesús como Cordero, a Jesús como Sacerdote, al santuario celestial y finalmente a Satanás, quien es desterrado de la presencia del pueblo de Dios, sólo para ser erradicado definitivamente junto con el pecado y los pecadores en el juicio final.El Señor pudo destruir a Satanás el mismo día en que éste se rebeló. En lugar de hacerlo, y en armonía con su carácter de amor, justicia y misericordia, el Señor escogió –a un costo infinito para sí mismo– eliminar el pecado de esta forma, un paso a la vez, ante el universo observador. En el santuario terrenal había ángeles bordados en las paredes del primer departamento; dos querubines de oro habían sido colocados en el lugar santísimo, la culminación del procedimiento expiatorio: Y todo esto no era sino un símbolo del interés que el universo manifiesta en el plan de salvación. Mediante un procedimiento abierto y ordenado, que incluía su muerte, y luego su ministerio sumo-sacerdotal en un santuario físico literal, el Señor contestará para siempre todos los interrogantes acerca de la gran controversia y el origen del mal.

El santuario del cielo es literal, no porque Dios necesite que así sea, sino porque las inteligencias celestiales la necesitan para ver de que manera Dios trata con el pecado. Mediante una estructura física visible, Dios permite al universo observador que vea claramente cada paso en la solución del conflicto.“En el ritual típico –escribe Ángel M. Rodríguez, el pecado confesado por el penitente y su responsabilidad eran transferidos al santuario mediante la victima sacrificial y el sacerdote. Se puede aseverar que por el momento el santuario asumía su culpa, y el pecador era perdonado, El día de la expiación el santuario era purificado, y así la posición de Dios (en el santuario) quedaba aclarada”.Todavía quedan por contestarse otras preguntas importantes concernientes a todo este asunto de los ritos del santuario celestial.
¿Como afecta nuestras vidas el día de la expiación celestial? ¿Que significado tiene esto para nosotros en la actualidad? El capitulo que sigue se aboca a la investigación de estos asuntos porque lo que sucede en el santuario celestial es extremadamente relevante para los que se encuentran en la tierra y cuyos pecados están registrados allá.

Tomado de:© Desequilibrio fatal, pp. 108-116

Revelaciones del Apocalipsis, Tema 1. Pasto Alejandro Bullon.